Características del libro de Salmos

Identifica las características del libro de Salmos: su organización, su autoría, las fechas relevantes y sus temas y estructura literaria.

El libro de Salmos es el más extenso y quizá el más utilizado de la Biblia. Explora toda la gama de experiencias humanas de una manera muy personal y práctica. Escrito a lo largo de un extenso período de la historia de Israel, la tremenda amplitud temática de los Salmos incluye temas como el júbilo, la guerra, la paz, la adoración, el juicio, la profecía mesiánica, la alabanza y el lamento. los Salmos se interpretaban con el acompañamiento de instrumentos de cuerda y servían de himnario del templo y guía devocional para el pueblo judío.

Carácter del libro de Salmos

El libro de los Salmos se fue recopilando poco a poco y llegó a conocerse como el Sepher Tehillim (“Libro de las alabanzas”), porque casi todos los Salmos contienen alguna nota de alabanza a Dios. La Septuaginta (Antiguo Testamento griego) utiliza el término griego Psalmoi como título para este libro, que significa poemas cantados con acompañamiento de instrumentos musicales, y esta palabra es la base de los términos ingleses “psalter” y “psalm” y de nuestro español “salmos”.

El autor del libro de Salmos

Ningún otro libro de la Biblia tiene tantos autores diferentes como los Salmos. Setenta y tres salmos se atribuyen a David en las superscripciones, y otros dos, Salmos 2 y Salmos 95, se atribuyen a David en el Nuevo Testamento. Además de los setenta y cinco salmos de David, doce salmos se atribuyen a Asaf, un sacerdote que dirigía el servicio de música. Diez salmos son de los hijos de Coré, un gremio de cantores y compositores, y otros salmos se atribuyen a Salomón, Moisés, Hemán el ezraíta y Etán el ezraíta. Cincuenta de los Salmos son anónimos, aunque algunos de ellos se atribuyen tradicionalmente a Esdras.

La fecha de redacción del libro de Salmos

los Salmos eran originalmente poemas individuales. Con el paso del tiempo se recogieron en libros más pequeños y el libro de los Salmos en su forma actual comprende cinco de estos libros más pequeños. El salmo individual más antiguo es probablemente el de Moisés (Salmos 90); el último es probablemente Salmos 137, que no pudo ser escrito antes del siglo VI a.C. Aunque muchos de los Salmos fueron escritos y recopilados durante la era davídica, o poco después, la compilación final de los Salmos no se completó probablemente hasta la segunda mitad del siglo V a.C., durante la época de Esdras y Nehemías (450-425 a.C.).

Temas y estructura literaria del libro de Salmos

Clasificación de los salmos

El Salterio es en realidad cinco libros en uno, y cada libro uno de los cinco libros del libro de Salmos termina con una doxología. Se han desarrollado diversos sistemas de clasificación de los tipos de salmos, sistemas que a menudo se basan en el contenido o la situación vital de cada uno de ellos. Se suele hablar de salmos de lamentación, salmos de acción de gracias, salmos de entronización, salmos de peregrinación, salmos reales, salmos de sabiduría y salmos imprecatorios.

El paralelismo en el libro de Salmos

La poesía de los Salmos es insuperable. La característica más evidente de la poesía hebrea es el paralelismo, la relación de una línea o verso con otro. Cuatro de los tipos más importantes de paralelismo hebreo son:

  1. El paralelismo sinónimo, en el que el segundo verso de una copla repite la idea del primer verso (p. ej., Salmos 3:1; Salmos 24:1);
  2. El paralelismo antitético, en el que el pensamiento del segundo verso se contrapone al del primero (p. ej, Salmos 1:6; Salmos 90:6);
  3. El paralelismo sintético, en el que la segunda línea es un desarrollo posterior del pensamiento iniciado en la primera línea (por ejemplo, Salmos 1:1; Salmos19:7); y
  4. El paralelismo emblemático, en el que la segunda línea ilustra el pensamiento de la primera línea, a menudo mediante un símil (por ejemplo, Salmos 42:1).

Salmos acrósticos

Nueve salmos son alfabéticos o acrósticos (Salmos 9, Salmos 10, Salmos 25, Salmos 34, Salmos 37, Salmos 111, Salmos 112, Salmos 119, Salmos 145). En los Salmos acrósticos, cada línea o grupo de líneas sucesivas comienza con las letras sucesivas del alfabeto hebreo. El ejemplo clásico de un poema acróstico es Salmos 119, en el que cada uno de los ocho versos de una estrofa determinada comienza con la misma letra.

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