Jeremías

El libro de Jeremías cubre un periodo turbulento. Jeremías comenzó a profetizar «en los días de Josías hijo de Amón» y su ministerio se extendió hasta el cautiverio de Jerusalén. Él proclamó fielmente la palabra del Señor, pidiendo a Jerusalén arrepentirse de sus pecados. Cuando el remanente dejado en Judá por Nabucodonosor huyó a Egipto, se llevaron a Jeremías con ellos y probablemente murió allí.