InicioCargas contra las nacionesIsaías 22¿Cuál es la llave de la casa de David, según la Biblia?

¿Cuál es la llave de la casa de David, según la Biblia?

-

El capítulo 22 de Isaías es llamado por el propio Isaías «profecía sobre el valle de la visión» (ver Isaías 22:1, 5) y anuncia primeramente la inminente cautividad de Jerusalén. Sin embargo, en la última parte del capítulo, Isaías abandona esa temática para centrarse en un asunto totalmente distinto. El profeta Isaías anuncia la destitución de Sebna, el mayordomo real, y su remplazo por Eliaquim, que era un hombre justo. El nombre de Eliaquim significa «Dios levanta», e Isaías aprovecha la ocasión para hacer de este siervo una representación de Jesucristo, quien sería levantado por todos los hombres. Como parte de esta representación, Isaías utiliza el símbolo de la llave de la casa de David.

La llave de la casa de David en la profecía de Isaías

El versículo de referencia es, de hecho, el más prominente de este capítulo. Leemos en Isaías 22:22:

22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá. (Antiguo Testamento, Isaías 22:22)

Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro 

La descripción que acompaña al símbolo de la llave de la casa de David, «y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá» evoca el poder sellador delegado por Jesús en Pedro, cuando le dio lo que Mateo llama «las llaves del reino de los cielos».

Pero quien sostiene la llave aquí no es Pedro, sino el poseedor mismo de la llave, Jesucristo. El erudito SUD Ellis T. Rasmussen, hace notar cómo es que Isaías presenta este simbolismo. 

“Isaías elaboró un símbolo tomando como base el reemplazo de Shebna, Eliakim. Su nombre significa «Dios hará que se levante», anticipando al Salvador, quien tiene la «llave de la casa de David», pero fue sujetado «como un clavo en un lugar seguro» hasta que la carga de la Expiación se completó. Sobre Él descansa «toda la gloria de la casa de su padre». Isaías recomendó depender de Él para la seguridad eterna” (Ellis T. Rasmussen, Latter-day Saint Commentary on the Old Testament)

Jesús tiene la llave de la casa de David 

En los capítulos introductorios del Apocalipsis, las cartas a las siete iglesias, el apóstol Juan se refiere de nuevo a este mismo símbolo al describir el poder de Jesucristo. 

Aquí se nos hace contemplar una dimensión adicional: las llaves sirven para abrir puertas y es Jesucristo quien abre o cierra la puerta, que es la que conduce a la vida eterna. El manual para el maestro de la clase de Doctrina del evangelio de la Escuela Dominical refuerza de esta manera ese concepto. 

Jesucristo es el guardián de la puerta 

Con relación a la puerta que abre aquel que es el poseedor de la llave de la casa de David, el profeta Nefi nos recuerda, en su segundo libro, que Jesucristo es el el único guardián de esa puerta. 

41 Así pues, amados hermanos míos, venid al Señor, el Santo. Recordad que sus sendas son justas. He aquí, la vía para el hombre es angosta, mas se halla en línea recta ante él; y el guardián de la puerta es el Santo de Israel; y allí él no emplea ningún sirviente, y no hay otra entrada sino por la puerta; porque él no puede ser engañado, pues su nombre es el Señor Dios. (Libro de Mormón, 2 Nefi 9:41)

En esta forma, Jesucristo es el Juez de cada uno de nosotros y es él el que concede o no entrada a la vida eterna. Recordemos las palabras del apóstol Pedro. 

Conclusión 

El élder Bruce R. McConkie definió de la siguiente manera lo que significa la llave de la casa de David. 

“En el antiguo Israel, David era un hombre de sangre y batalla, su espada era ley y su nombre era también símbolo de autoridad y poder. Así, cuando Isaías buscó la manera de expresar el poder y dirección supremos que poseía nuestro Señor, el Hijo de David; dijo estas palabras en el nombre del Señor: «Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y cerrará y nadie abrirá.» (Osa. 22:22.) Siglos más tarde, hablando de si mismo el Señor dijo a Juan: «Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene las llaves de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.» (Apo. 3:7.) Por lo tanto la llave de David es el poder absoluto que hay en Cristo por medio de la cual se expresa su voluntad en todas las cosas tanto temporales como espirituales”. (Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona).

En el mismo capitulo donde recuerda la imagen de Jesucristo como el Guardián de la puerta, Nefi establece lo que debemos hacer para cruzar por ella y ser merecedores de la exaltación y la vida eterna. 

50 Venid, hermanos míos, todos los que tengáis sed, venid a las  aguas; y venga aquel que no tiene dinero, y compre y coma; sí, venid y comprad vino y leche, sin  dinero y sin precio.

51 Por lo tanto, no gastéis dinero en lo que no tiene valor, ni vuestro  trabajo en lo que no puede satisfacer. Escuchadme diligentemente, y recordad las palabras que he hablado; y venid al Santo de Israel y  saciaos de lo que no perece ni se puede corromper, y deléitese vuestra alma en la plenitud.

52 He aquí, amados hermanos míos, recordad las palabras de vuestro Dios; orad a él continuamente durante el día, y dad  gracias a su santo nombre en  la noche. Alégrese vuestro corazón. (Libro de Mormón, 2 Nefi 9:50–52)

Que podamos ser contados entre aquellos que, habiendo guardado los mandamientos y convenios de Dios, puedan presentarse aprobados ante el guardián de la puerta, el dueño de la llave de la casa de David, para que podamos tener «amplia y generosa entrada» en el reino de los cielos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ultimas entradas

Most Popular

Anuncio