Damasco

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Damasco
Templo de Jupiter en Damasco

A lo largo de la historia, Damasco se conservó siempre como la ciudad principal de Siria.

Referencias históricas a Damasco

Hay poco consenso sobre el significado de la palabra «Damasco». Fuera de la Biblia, se encuentran referencias a la ciudad de Damasco en varios documentos históricos:

  • En los anales de Tutmosis III (siglo XV a.C.)
  • En las cartas de Amarna (siglo XIV a.C.)
  • En la carta a Zalia, rey de Damasco (siglo XIV a.C.)

Origen de Damasco

Josefo plantea que la ciudad de Damasco fue fundada por un nieto de Sem (Antiguedades Judaicas 1.6.4). Puede que no haya tenido presencia significativa antes del 1200 a.C.

Damasco se encuentra entre el registro de las conquistas militares del faraón egipcio Tutmosis III, con el nombre de Timasku, lo cual parece dar una idea de la importancia que la ciudad estaba cobrando ya en el siglo XIV a.C. Los arameos, pueblo semita de la Mesopotamia, se establecieron allí en el siglo XI a.C. Para el primer milenio antes de Cristo, la ciudad ya tenía presencia internacional.

La primera vez que Damasco se menciona en la Biblia es en Génesis 14:15 y en Génesis 15:2, cuando Abraham se lamenta de no tener hijos y piensa que su siervo, «el damasceno Eliezer» será su heredero. Más tarde, tanto Isaac como Jacob obtuvieron esposas de sus parientes vinculados con Siria, estando los arameos relacionados con Damasco (Génesis 25:20; Génesis 28:5). Durante el siglo nueve y comienzos del siglo ocho antes de Cristo, el reino de Damasco se conocía como Aram. Más tarde, la declinante influencia de Egipto, el imperio hitita (heteos) y la fragmentación de los territorios sirios en pequeñas ciudades-estado contribuyeron al surgimiento de la ciudad de Damasco.

Damasco y su relación con Israel

Damasco era ya una ciudad-estado dominante en la época de David y frecuentemente se aliaba con otras en contra de Israel. David derrotó inicialmente a los sirios de Damasco (2 Samuel 8:5-6; 1 Crónicas 18:5-6) pero, al parecer, no fue capaz de dominarles. La ciudad siguió siendo una amenaza para Israel aún después de la división del reino.

Los reinos de Israel y de Judá tuvieron que hacer pactos con sus gobernantes para mantener la paz (1 Reyes 15:18-20). Esta alianza no duraría mucho, ya que Ben-adad de Siria invadió al reino del norte, lo que permitió a Damasco ejercer dominio sobre ambos reinos hebreos.

La historia de Israel se entrelazó con la de Damasco a partir de este punto. El profeta Elías ungió a Hazael como futuro rey de Damasco (1 Reyes 19:15). Su sucesor, el profeta Eliseo, sanó al general sirio Naamán (2 Reyes 5:2-19) y visitó él mismo Damasco más tarde. Ben-adad, rey de Siria, entregó regalos a Eliseo cuando conoció sobre él (2 Reyes 8:7-11).

La guerra conjunta

Damasco e Israel, el reino del norte, unieron fuerzas contra Judá, el reino del sur, aproximadamente en 734 a.C. Con Jerusalén prácticamente destruida, el rey Acaz pidió ayuda a los asirios, gobernados por Tiglat-pileser, para defenderse. Durante ese tiempo, la ciudad de Damasco era de Siria, hasta ser conquistada por los asirios. Acaz visitó entonces la ciudad para hacer una alianza con Tiglat-pileser.

El rey Acaz entonces vio un altar en Damasco y copió su diseño para colocar uno igual en el templo de Jerusalén. Le envió los planos al sacerdote Urías, quien se ocupó de construir uno idéntico, y luego Acaz ofreció sacrificios allí (2 Reyes 16:6-12).

Cambios de poder

Después de haber sido dominada por los asirios, la ciudad pasó a ser de control de los caldeos, luego de los persas y después de los griegos, como una de las conquistas de Alejandro el Grande. A su muerte, la ciudad se vio disputada por los seleúcidas y los ptolemaicos. Más invasores pelearon por la ciudad hasta el año 64 a.C., cuando Pompeya anexó Siria occidental al dominio romano. Y así permaneció hasta el año 33 d.C., aproximadamente.

Roma reorganizó varias veces la ciudad, incorporándola finalmente a la confederación de diez ciudades conocida como Decápolis. Los romanos perdieron control de la ciudad por una temporada, quedando en control de los nabateos en la época de Pablo de Tarso (2 Corintios 11:32), pero los romanos le recuperaron en el 106 d.C.

Damasco en la época del Nuevo Testamento

En la época del Nuevo Testamento, Damasco tenía una población judía significativa y varias sinagogas (Hechos 9:2). Saulo, que después llegaría a ser conocido como Pablo de Tarso, se dirigía precisamente a esta ciudad con el propósito de perseguir a los cristianos cuando Jesucristo le apareció en el camino y perdió la visión. Posteriormente, Ananías, un líder local cristiano en Damasco, recibiría por revelación instrucciones de enseñar a Saulo y bautizarle (Hechos 9:1-25; Hechos 22:5-11; 2 Corintios 11:32, 33).

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