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De todos los hogares que podríamos haber visitado

El élder Jorge T. Becerra brindó un maravilloso ejemplo de su propia vida sobre cómo puede ser una visita de ministración exitosa.

Recuerdo ir a la casa de un matrimonio joven, Jeff y Heather, y su hijito Kai. Jeff creció siendo miembro activo de la Iglesia. Era una atleta con gran talento y tenía una carrera prometedora, pero comenzó a alejarse de la Iglesia en la adolescencia y luego tuvo un accidente automovilístico que alteró el curso de su vida. Al entrar en su casa y presentarnos, Jeff nos preguntó por qué habíamos ido a ver a su familia. Le respondimos que había unos 3000 miembros que vivían dentro de los límites de la estaca y entonces le pregunté: “Jeff, de todos los hogares que podríamos haber visitado esta noche, díganos ¿por qué el Señor nos envió aquí?”.

Entonces Jeff se emocionó y comenzó a compartir con nosotros algunas de sus preocupaciones y problemas que afrontaban como familia. Nosotros empezamos a compartir varios principios del evangelio de Jesucristo y los invitamos a hacer cosas específicas que al principio podrían parecer difíciles, pero que con el tiempo brindarían gran felicidad y gozo. Luego, el presidente Whitworth le dio una bendición del sacerdocio a Jeff para ayudarlo a vencer sus dificultades. Jeff y Heather acordaron cumplir lo que les invitamos a hacer.

Cerca de un año después tuve el privilegio de ver cómo Jeff bautizaba a su esposa Heather como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ahora se están preparando para entrar en el templo a fin de ser sellados como familia por el tiempo y por toda la eternidad. Nuestra visita alteró el curso de sus vidas tanto temporal como espiritualmente.

Fuente

Esta es una ilustración  tomada de 

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

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