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Distribución de las tierras por Josué

Tras la conquista de Canáan, Josué repartió la tierra prometida entre las 12 tribus de Israel. Aprende cómo fue repartida la tierra prometida.

La repartición de la tierra por parte de Josué

Tras la conquista de Canáan, las tribus de Israel recibieron grandes porciones de la tierra conquistada como heredades para ellos y su descendencia. No escogió cada tribu por sí misma dónde aposentarse, sino que se realizó una distribución de las tierras de herencia por Josué, también conocida popularmente como “asignación de la tierra”. El Señor había determinado previamente los límites de la tierra a conquistar (ver Números 34) y cómo habría de repartirse la tierra a través de revelación (Números 26:52-56). El proceso total de la repartición se llevó a cabo en el lugar llamado Silo (Jueces 19:51).

El río Jordán, que es como una línea vertical, es el límite o frontera natural que nos servirá como principal referencia. La conquista de la tierra prometida se puede entender como una travesía en dirección de derecha (este) a izquierda (oeste), para la cual había que cruzar el Jordán. De ahí las continuas referencias bíblicas “de este lado del Jordán” (este/cisjordania) a “el otro lado del Jordán” (oeste/transjordania).

Las tierras al este de Jordán (Cisjordania)

Todavía en vida de Moisés, Israel se preparaba aún para la conquista definitiva de la tierra de Canáan pero había ganado algunas batallas preliminares en Galaad. Las tierras conquistadas de esta manera mostraron ser ricas en pastura y apropiadas para la crianza de ganado, por lo que fueron reclamadas por las tribus de Rubén y Gad, que tenían abundantes rebaños.

Moisés observó en ello un peligro y les respondió que no podían quedarse ellos aposentados en Galaad mientras que el resto de sus hermanos se adelantaban a la lucha por la conquista de la tierra prometida. En respuesta, las tribus de Rubén y Gad se comprometieron a dejar únicamente en Galaad a sus familias y rebaños y cruzar el Jordán con sus tribus hermanas para ayudar en la conquista como un sólo cuerpo. De acuerdo con su compromiso, no volverían a Galaad sino hasta que la conquista se hubiera concretado.

A este trato se unió también parte de la tribu de Manasés. De manera que dos tribus y media (Rubén, Gad y media tribu de Manasés) obtuvieron posesiones de “este lado del Jordán”, en los territorios de Galad (Gilead, en inglés). Esto es lo que constituye el asentamiento al este del Jordán.

La distribución de las tierras al oeste del Jordán (transjordania)

Una vez que se realizó la conquista de la tierra de Canáan, Josué y Caleb repartieron la tierra al otro lado del Jordán (al oeste del Jordán) observando cierta correspondencia con el orden de las nueve tribus y media restantes. Cabe notar que, en este arreglo, la otra media tribu de Manasés también recibió una porción, por lo que Manasés tuvo herencia tanto de un lado del Jordán como del otro. Efraín recibió su herencia justo al sur de Manasés.

Consultando un mapa notarás, al extremo norte, cercanas al Mar de Galilea, las tribus de Aser, Neftalí. Descendiendo, vamos recorriendo las tierras de herencia de Zabulón, Isacar, Manasés, Efraín, Dan y Benjamín. En el extremo sur, observamos, finalmente, a las tribus de Judá y Simeón, cerca del Mar Muerto. Esto es lo que constituye el asentamiento al oeste del Jordán.

Las tierras no conquistadas

Considerando la repartición de las tierras conforme a diagramas simples, debemos, sin embargo, mencionar que no se trata de una secuencia ininterrumpida. Israel, según se nos detalla, falló en conquistar toda la tierra de Canáan. Por lo mismo, una cierta cantidad de tierras, como la tierra de Jerusalén, aún no conquistada en ese momento, interrumpían esta secuencia.

La repartición de la tierra de Canáan y las bendiciones proféticas de Israel

La repartición de la tierra por parte de Josué fue sólo un cumplimiento parcial de la repartición de la tierra entre las doce tribus de Israel. El Señor había explicado anteriormente, en el último discurso de Moisés:

Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de Adán, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

Antiguo Testamento, Deuteronomio 32:8

Esta división en realidad se refiere a toda la tierra (los hijos de Adán, todos), como parte del convenio de la tierra que está implicado en el convenio de Abraham. El cumplimiento final de esto se dará hasta el milenio, cuando sea recogido Israel y restablecido. Pero en el momento de Josué, el cumplimiento se limitó a la tierra prometida de Canáan.

Moisés reseñó la distribución de la tierra en su bendición profética a las tribus de Israel (Deuteronomio 33). En esta bendición profética encontramos una descripción detallada, en términos simbólicos, de las tierras de herencia de cada una de las tribus.

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