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Conoce en qué consistió el pecado de Nadab y Abiú, por qué fue un pecado tan grave, por qué tan severamente castigado y lo que podemos aprender de él.

Nadab y Abiú fueron dos de los cuatro hijos de Aarón, a quienes se ordenó al sacerdocio aarónico. Fieles al principio de su ministerio, fueron después severamente castigados al corromper las ordenanzas.

El orden de nacimiento de Nadab y Abiú

Nadab y Abiú fueron hijos de Aarón, el hermano de Moisés, y, por lo tanto, pertenecían a la tribu de Leví. Aarón se había casado con Elisabet y tuvieron cuatro hijos:

23 Y tomó Aarón por esposa a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasón, la cual dio a luz a Nadab, y a Abiú, y a Eleazar y a Itamar. (Exodo 6:23)

En todos los listados, Nadab aparece primero, debido a que era el primogénito entre los cuatro hijos de Aarón.

2 Y estos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el primogénito, y Abiú, Eleazar e Itamar (Números 3:2)

El primogénito tenía la responsabilidad de dar el ejemplo, era el líder de entre los hermanos y recibía una doble porción de la herencia para ayudarle en sus responsabilidades.

Abiú, cuyo nombre significa “él es mi padre”, era el hijo siguiente. Nadab y Abiú eran, por consiguiente, los mayores entre los hijos de Aarón.

Nadab y Abiú vieron al Señor Jesucristo

Nadab y Abiú estuvieron en el grupo de los líderes de Israel que tuvieron el privilegio de ser seleccionados para ver al Señor en el Monte Sinaí. De esta manera, llegaron a ser, para su época, dos de los testigos especiales de Jesucristo.

1 Y dijo a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos. 2 Pero Moisés se acercará solo a Jehová; que ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él. (Exodo 24:1-2)

Llama la atención que, entre todo el pueblo de Israel, únicamente Aarón, Nadab y Abiú fueron escogidos para unirse a los setenta que fueron llamados por Moisés previamente, a fin de ver al Señor mismo. ¡Qué solemne y sagrada debe haber sido esta ocasión!

9 Y subieron Moisés, y Aarón, Nadab, y Abiú y setenta de los ancianos de Israel; 10 y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está claro. 11 Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron. (Exodo 24:9-11)

De esta manera, setenta y cuatro testigos especiales bajaron del Monte Sinaí.

La ordenación al sacerdocio aarónico

Nadab y Abiú fueron ordenados y consagrados al oficio de sacerdotes en el sacerdocio aarónico, junto a sus tres hermanos Eleazar e Itamar. El Señor había mandado a Moisés de la siguiente manera.

Y harás que se acerquen a ti Aarón, tu hermano, y sus hijos con él, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón. (Exodo 28:1)

De esta forma, vemos en la ordenación y llamamiento de los cuatro hijos de Aarón el modelo que aún se observa en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Podemos notar que:

  • Los hijos de Aarón fueron escogidos por el Señor a través de la revelación del Señor, la cual fue recibida por el líder de la Iglesia.
  • Los hijos de Aarón fueron ordenados y apartados por la ordenanza de la imposición de manos

Debido a la naturaleza tan sagrada de su llamamiento, los hijos de Aarón fueron también lavados y ungidos para poder oficiar en las ordenanzas del templo.

Abiú y Nadab se desviaron de las ordenanzas

A pesar de tan grandes privilegios, Abiú y Nadab profanaron su oficio y trajeron sobre sí el juicio del Señor al desviarse de las ordenanzas establecidas por revelación y encender “fuego extraño delante del Señor”.

1 Y Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario y pusieron fuego en ellos, sobre el cual pusieron incienso y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les había mandado. (Levítico 10:1)

Qué significa fuego extraño

La expresión “fuego extraño” merece una explicación. La palabra hebrea que se ha traducido al español como “extraño” tiene el significado de “ajeno…en oposición a lo que es santo y legítimo” (Wilson, Old Testament Word Studies, s. v. “stranger”, pág. 422). El concepto que se quiere resaltar en el pasaje no es el de que el fuego fuera raro o desconocido, sino el de que los actos de Nadab y Abiú eran ajenos a las ordenanzas recibidas de Dios a través de revelación.

En qué consistió el pecado de Nadab y Abiú

Hay muchos aspectos que sirven como indicio para entender la naturaleza del pecado de Nadab y Abiú. Primero que nada, no fue un hecho casual. La ordenanza de ofrecer incienso a Dios era llevada a cabo por una sola persona. Dos personas no eran necesarias, y esto nos deja entender que hubo una intencionalidad, y un acuerdo previo entre los hermanos, que se presentaron juntos para hacer algo distinto a las ordenanzas que habían sido reveladas.

En las regulaciones del sacerdocio aarónico, el hecho ya había sido previsto. Por ejemplo, con respecto a la composición del incienso se dieron especificaciones muy estrictas y la prohibición de hacer una composición diferente.

Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo” (Exodo 30:38)

Ahora bien, sólo Aarón estaba autorizado a entrar al lugar santísimo (lo que es hoy el salón celestial del templo) para encender incienso sobre el propiciatorio del arca de la alianza, símbolo de las oraciones de los justos. Incluso en este ejercicio había regulaciones específicas.

No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto ni ofrenda; ni tampoco derramaréis sobre él libación. (Exodo 30:9)

No había, pues, margen para un mal entendido. El sesgo no fue casual, sino cargado de intencionalidad:

  • Nadab y Abiú se citaron para coincidir, con un propósito acordado.
  • Realizaron juntos una ordenanza diseñada para una sola persona y modificaron la composición del incienso o la manera de realizarla.
  • Es muy probable que su osadía les haya llevado a suplantar a Moisés, el Profeta, o a Aarón, el sumo sacerdote, en sus funciones y penetrar al lugar celestial para ofrecer este fuego extraño en la presencia misma del Señor.

Hicieron esto durante el día, a la vista de todo el pueblo, como un abierto desafío a las ordenanzas de Dios y a la autoridad de Moisés y de su padre Aarón.

Debemos recordar que Nadab y Abiú eran líderes y representantes del Señor delante de todo el pueblo, testigos de Dios y encargados de enseñar al pueblo de Israel lo correcto. En cambio, habían obrado con irreverencia, arrogancia y soberbia. No debe sorprendernos la severidad de su castigo, pues con su acción estaban estableciendo un importante precedente. Tal como es explicado por Jamieson y Fausset:

Un precedente de tan mala tendencia era peligroso, y era imperativamente necesario, por consiguiente, tanto para los mismos sacerdotes como para las cosas sagradas, que se diera una marcada expresión del disgusto divino por hacer aquello que “Dios no les mandó”. (, Commentary Critical and Explanatory on the Whole Bible)

El castigo de Nadab y Abiú

El pasaje refiere brevemente:

2 Y salió fuego de la presencia de Jehová que los consumió, y murieron delante de Jehová. (Levítico 10:2)

Más adelante observamos que este fuego los fulminó sin afectar su vestimenta, que fue recuperada posteriormente (Levítico 10:5).

Un recordatorio para el sacerdocio aarónico

El comentario del profeta Moisés consistió en un recordatorio, sumamente conciso y lleno de significado:

3 Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que se acercan a mí seré santificado, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón guardó silencio. (Levítico 10:3)

Esta última sentencia es significativa y reveladora del gran carácter de Aarón. Para Aarón debió ser sumamente penosa la pérdida personal y repentina de dos de sus hijos, pero su actitud nos indica que reconoció y aceptó la justicia de Dios. Los pasajes de la Biblia indican que siguió dirigiendo al resto de sus hijos en el ejercicio correcto de las ordenanzas del sacerdocio aarónico.

La prohibición del luto

A pesar de la consternación de este momento, se prohibió a los hermanos sobrevivientes expresar su duelo como lo hubieran hecho normalmente.

6 Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: No descubráis vuestras cabezas ni rasguéis vuestros vestidos, para que no muráis ni se levante la ira sobre toda la congregación; pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, sí se lamentarán por el fuego que Jehová ha hecho. (Levítico 10:6)

El manual de Instituto del Antiguo Testamento explica la causa de esta peculiar prohibición.

A los otros hijos de Aarón se les prohibió lamentar en público por la muerte de sus hermanos, pues esto hubiera significado ante la demás gente que el Señor había sido injusto en el castigo. (Manual de Instituto del Antiguo Testamento).

La continuidad del sacerdocio aarónico

El sacerdocio aarónico no interrumpió, ni aún ese mismo día, el ejercicio de sus funciones. Eleazar e Itamar asumieron las funciones de sus hermanos fallecidos y continuaron con el ejercicio correspondiente a la instrucción del pueblo, la supervisión de los levitas y la administración de las ordenanzas del templo.

2 Pero Nadab y Abiú murieron antes que su padre y no tuvieron hijos. Por tanto, Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes. (1 Crónicas 24:2)

Aarón, como sumo sacerdote, se mantuvo pendiente de su mayordomía para presidir el sacerdocio.

4 Pero Nadab y Abiú murieron delante de Jehová cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová en el desierto de Sinaí; y no tuvieron hijos. Y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio delante de su padre Aarón. (Números 3:4)

Conclusión

Este pasaje recalca la naturaleza sagrada del sacerdocio y la importancia de guardar con exactitud las normas y mandamientos de Dios. A pesar de ser bendecidos con enormes privilegios, Nadab y Abiú fueron prestos para olvidar sus bendiciones y, llevados por un espíritu de soberbia, se pusieron de acuerdo para ejecutar un acto de desafío, por cuya blasfemia fueron severamente castigados.

En el ejercicio de nuestro ministerio haremos bien en prestar atención a las normas y mandamientos del Señor, en dejarnos guiar por la revelación del Espíritu Santo y en alejar de nuestros caracteres toda sombra de presunción o de altivez, a fin de presentarnos debidamente calificados delante del Señor.

Bibliografía

  • Manual de Instituto del Antiguo Testamento, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
  • Old Testament Who’s Who, por Ed J. Pinegar y Richard J. Allen

Fuente

Esta es una ilustración  tomada de 

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

1 comentario en “El pecado de Nadab y Abiú”

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