La tierra no fue creada a partir de la nada

Examinaremos el uso de los términos originales bíblicos y los compararemos con las revelaciones para mostrar que la tierra no fue creada a partir de la nada.

Tras la aparente sencillez del primer versículo de la Biblia se esconde un tesoro de información que se esconde a la mirada superficial, pero que puede ser descubierto durante el estudio detallado. En este artículo me centraré en la palabra “creó” en este versículo para examinar su uso original y mostrar que la tierra no fue creada a partir de la nada, como popularmente se supone. El versículo que queremos examinar es Génesis 1:1, que dice lo siguiente:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

El concepto de la creatio ex-nihilo

La palabra “creó” en este versículo ha generado un conflicto de interpretación que ha resultado en conceptos erróneos a lo largo de siglos. Para ser directo, se trata de un error de traducción. Nosotros pensamos que crear es generar algo a partir de la nada, colocar algo allí en donde nada existió. Ese concepto se conoce como “creatio ex nihilo”, un término latín que significa, sencillamente, crear a partir de la nada. Es uno de los conceptos más difundidos en el mundo cristiano, tanto, que es lo primero que se viene a la cabeza cuando se escucha la palabra “creación”.

El término bará en la Biblia

Sin embargo, la Biblia no indica que la Tierra haya sido creada de la nada. Al examinar el hebreo original, nos encontramos con el término bará. Espero que puedas ver cómo y dónde se utiliza ese término en el siguiente gráfico, que procede de una Biblia interlinear. Los interlineares colocan las palabras originales junto a las palabras traducidas, para que podamos evaluar la traducción.

La tierra no fue creada a partir de la nada - (Génesis 1): Examinaremos el uso de los términos originales bíblicos y los compararemos con las revelaciones para mostrar que la tierra no fue creada a partir de la nada.

Y bueno, es aquí donde se suscitó el problema, porque el término hebreo bará no significa crear de la nada, sino que tiene más bien el sentido de dar forma a algo, de modificarlo u organizarlo para que llegue a ser otra cosa. El proceso creativo, como la entendían los hebreos En el principio y como lo entienden tanto artistas como ingenieros ahora, tiene este sentido esencial, el de la transformación.

El erudito Ellis T. Rasmussen habla de este desafortunado error de traducción en su comentario sobre el Antiguo Testamento:

“El término “crear” se utilizó para traducir la palabra hebrea bará, que, en realidad, significa “formar” u “organizar” (Génesis 1:1 c; Abraham 4:1). La palabra bará sugiere el concepto de que esta tierra fue organizada y formada a partir de elementos eternos existentes (Doctrina y Convenios 93:33)”.

Ellis T. Rasmussen, Latter-day Saint Commentary on the Old Testament

La aportación del libro de Abraham

El libro de Abraham, que los Santos de los Últimos Días consideran como escritura y que se encuentra en la Perla de Gran Precio, es más preciso en los términos al describir el proceso de la creación. Veamos, para ilustrarnos, el equivalente a Génesis 1:1-2, en Abraham 4:1-2.

1 Entonces el Señor dijo: Descendamos. Y descendieron En el principio, y ellos, esto es, los Dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra.

2 Y la tierra, después de ser formada, estaba vacía y desolada, porque no habían formado más que la tierra; y la obscuridad prevalecía sobre la faz del abismo, y el Espíritu de los Dioses cubría la faz de las aguas.

Perla de Gran Precio, Abraham 4:1–2

Podrás notar cómo en el libro de Abraham se utilizaron las palabras organizar y formar en lugar de crear. Esto se corresponde mucho mejor con el significado del término bíblico original “bará”.

La organización del mundo a partir de materiales existentes

Una de las cosas que seguramente te habrá llamado la atención en la cita de Rasmussen que incluí en los párrafos anteriores es que él se refiere a que la tierra fue “organizada y formada a partir de elementos eternos existentes”. A este respecto, el Profeta José Smith enseñó lo siguiente:

“Preguntad a los doctores eruditos por qué dicen que el mundo fue hecho de la nada: y os responderán: “¿No dice la Biblia que Él creó el mundo?”. Y deducen, de la palabra crear, que debe haber sido hecho de la nada. Ahora bien, la palabra crear viene de la palabra baurau que no significa crear de la nada; significa organizar; lo mismo que un hombre organizaría los materiales y construiría un barco. Por lo tanto, deducimos que Dios tenía materiales para organizar el mundo a partir de la materia caótica, que es el elemento, y en el que habita toda la gloria. El elemento tuvo una existencia desde el momento en que él la tuvo. Los principios puros del elemento son principios que nunca pueden ser destruidos; pueden ser organizados y reorganizados, pero no destruidos. No tuvieron principio y no pueden tener fin”.

Enseñanzas del Profeta José Smith, pp. 350-52

La materia es eterna

El último concepto en la declaración de José Smith es sin duda revolucionario. Los elementos son eternos, no tuvieron, según el Profeta dice, principio y no pueden tener fin. En otras palabras, no pueden ser creados ni destruidos, solamente reorganizados. Es curioso darse cuenta, al examinar los escritos antiguos, que los hebreos pensaban precisamente de esta forma. Sin embargo, el Profeta José Smith no obtuvo este conocimiento a partir de un análisis de la evolución del idioma o de la historia, sino a través del contacto con Dios y la revelación. Entre las revelaciones recibidas por el profeta José Smith, se ha preservado lo siguiente en Doctrina y Convenios.

Porque el hombre es espíritu. Los elementos son eternos; y espíritu y elemento, inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo.

Doctrina y Convenios 93:33

La ley de la conservación de la materia

Este concepto sobre la eternidad de la materia coincide con el principio científico que expresa que “nada se crea, nada se pierde, todo se transforma”. Este principio se conoce como la “ley de conservación de la materia”. Algunos la consideran como la ley más importante de las leyes naturales. Se le conoce también como “ley de Lomonósov-Lavoisier” porque tanto Mijail Lomonósov como Antoine Lavoisier llegaron a esa conclusión de manera independiente, en el siglo XVIII.

No ha cambiado mucho desde el principio de la creación hasta la formulación de este postulado. Lo que Dios hizo cumple con este principio científico, precisamente. Dios no creó la tierra a partir de la nada, sólo transformó y organizó los elementos que ya existían para darles forma y convertirlos en la maravilla de la creación.

Conclusión

El idioma original de la Biblia no respalda la teoría de la creatio ex-nihilo, que postula una creación de la nada, sino que expresa una actividad divina de transformación y organización a partir de materiales existentes. El resto de las Escrituras son consistentes con este concepto de transformación y organización. De acuerdo con Doctrina y Convenios 93:33, “los elementos son eternos”. Esto está también en armonía con el principio científico que dice que “nada se crea, nada se pierde; todo se transforma”.

Bibliografía

  • Ellis T. Rasmussen: Latter-day Saint Commentary on the Old Testament.

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