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Bernabé

Conoce los detalles de la vida de Bernabé, primer compañero de misión de Pablo de Tarso y miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles.

Es difícil trazar la composición del Quórum de los Doce en el primer siglo. De la lectura de Hechos 1 es posible concluir que este grupo estaba diseñado para contener siempre doce integrantes, y que cuando se producía una vacante debía ser llenada. De esta manera, en el primer capítulo de Hechos nos enteramos de que Matías sucedió a Judas como integrante del quórum.

El Nuevo Testamento menciona a un apóstol que pocos recordamos. Se trata de Bernabé, el compañero de Pablo en su primer viaje misional. ¿Qué sabemos de Bernabé?

Bernabé vivió la ley de consagración

El primer pasaje que nos puede dar una pista sobre su vida y sobre su carácter es el siguiente:

36 Entonces José, a quien los apóstoles llamaban con el sobrenombre de Bernabé (que interpretado es, hijo de consolación), levita, natural de Chipre,

37 como tenía una heredad, la vendió, y trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles. (Nuevo Testamento | Hechos 4:36–37)

Ahora aprendimos que su nombre original era José, que Bernabé es un sobrenombre cariñoso que le pusieron los mismos apóstoles, que pertenecía a la tribu de Leví, que era de Chipre y que, siendo rico, decidió vivir la ley de consagración. Esto de traer el dinero y ponerlo “a los pies de los apóstoles” significa que cedió el monto de su propiedad a la Iglesia, aceptando en adelante su mantenimiento. Eso es consagrar, y nos dice muchísimo acerca de su devoción, su nobleza y su fe.

El establecimiento en Antioquía

A partir del martirio de Esteban (que fue el primer mártir) se desató una persecución sobre los cristianos, los cuales se dispersaron en varias regiones. Adonde llegaban, estos cristianos perseguidos se dedicaron a la obra misional, entre los judíos solamente; logrando un gran número de conversos en Antioquía, al grado de llamar la atención de los apóstoles, quienes enviaron a Bernabé para ver qué era necesario.

22 Y llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé para que fuese hasta Antioquía,

23 quien, cuando llegó y vio la gracia de Dios, se regocijó y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen firmes en el Señor.

24 Porque Bernabé era un hombre bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe; y una gran multitud fue agregada al Señor. (Nuevo Testamento | Hechos 11:22–24)

Aprendemos entonces que Bernabé era ya un líder sobresaliente con autoridad general en la Iglesia, por lo que era asignado directamente por los apóstoles para viajar. El versículo 24 nos da más información sobre el carácter de Bernabé: un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe.

El éxito en Antioquía era tanto que Bernabé se buscó un compañero.

25 Después partió Bernabé hacia Tarso para buscar a Saulo; y cuando le halló, le llevó a Antioquía.

26 Y se reunieron todo un año allí con la iglesia y enseñaron a mucha gente; y los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía. (Nuevo Testamento | Hechos 11:25–26)

La profecía de Agabo y la ayuda de bienestar

Aquí es donde, por primera vez, se reúnen Bernabé y el que más adelante sería conocido como Pablo de Tarso. Estuvieron edificando la Iglesia en Antioquía por un año, y auxiliándola en sus necesidades, como cuando una Autoridad General, enviada desde la sede de la Iglesia en Jerusalén, profetizó que habría hambre. Veamos la atención que prestaron a dicha profecía y cómo se resolvió el asunto bajo la ley de consagración:

27 Y en aquellos días descendieron unos profetas de Jerusalén a Antioquía.

28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu que iba a haber una gran hambre en toda la tierra habitada, la cual ocurrió en tiempos de Claudio.

29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar un socorro a los hermanos que habitaban en Judea;

30 lo cual asimismo hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. (Nuevo Testamento | Hechos 11:27–30)

Este auxilio tan anticipado se envió desde Jerusalén, así que Bernabé y Saulo viajaron a Jerusalén para llevar auxilio a los de Antioquía. Esto ocurrió por el tiempo en que Pedro fue encarcelado y librado luego por un ángel.

Marcos, sobrino de Bernabé

Como mencionamos en un artículo anterior, Pedro acudió, al ser liberado, a la casa de la mamá de un discípulo llamado Juan Marcos, que no es otro que el que ahora conocemos como Marcos, el evangelista. También comentamos en otro artículo acerca del parentesco que tenía Marcos con Bernabé, pues era su sobrino.

10 Aristarco, mi compañero de prisión, os saluda, y Marcos, el sobrino de Bernabé (acerca del que habéis recibido instrucciones; si fuere a vosotros, recibidle), (Nuevo Testamento | Colosenses 4:10)

Cuando Bernabé y Saulo regresaron de Jerusalén con las ofrendas recaudadas, llevaron consigo también a Marcos.

25 Y Bernabé y Saulo volvieron de Jerusalén, habiendo cumplido su servicio, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos. (Nuevo Testamento | Hechos 12:25)

El llamamiento misional

En el capítulo 13 de Hechos vemos a Bernabé y a Saulo entre los principales líderes de Antioquía.

Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía profetas y maestros: Bernabé; y Simón, el que se llamaba Niger y Lucio cireneo; y Manaén, que se había criado con Herodes, el tetrarca, y Saulo. (Nuevo Testamento | Hechos 13:1)

Reunido este consejo de líderes, el Espíritu Santo asignó a Bernabé y a Saulo como compañeros en una obra especial.

2 Ministrando, pues, éstos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.

3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. (Nuevo Testamento | Hechos 13:2–3)

Esto inició el primer viaje misional de Pablo. Iban los tres: Bernabé, Saulo y Marcos (ver el versículo 5). No nos entretendremos aquí en los detalles del primer viaje misional (Hechos 13-15). Mejor los dejamos para otra ocasión y seguimos revisando la vida de Bernabé.

Pablo y Bernabé se separan

Tras el primer viaje misional Bernabé y Saulo tuvieron una diferencia. Marcos había desatendido la obra por un corto tiempo, y esto no le había gustado a Pablo. Cuando Bernabé insistió en que llevaran a Marcos al segundo viaje misional, discutieron y esto resultó en su separación.

36 Y después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.

37 Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos;

38 pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había separado de ellos desde Panfilia y no había ido con ellos a la obra.

39 Y hubo tal desacuerdo entre ellos que se apartaron el uno del otro; y Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre.

40 Y Pablo, escogiendo a Silas, partió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor. (Nuevo Testamento | Hechos 15:36–40)

Es una lástima que estos compañeros se hayan separado por este motivo, pero nos podemos consolar porque hubo un final feliz. Bernabé siguió fiel a la fe, Pablo llegó a ser el gran misionero que ahora reconocemos y Marcos escribió para nosotros el que se cree fue el primer evangelio.

Bernabé, el apóstol

Al principio de este artículo mencioné a Bernabé como apóstol. ¿Cómo sabemos que Bernabé era un miembro del Quórum de los Doce? Porque así lo indica el capítulo 14 de Hechos:

14 Y cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas y se lanzaron entre el gentío, dando voces, (Nuevo Testamento | Hechos 14:14)

Lo que Hechos no nos dice con precisión es cuándo fueron Bernabé y Pablo ordenados a este oficio. No fue en Antioquía, pues allí ya estaban ellos enviados como líderes y lo que nos narra el capítulo 13 es simplemente cómo recibieron la asignación adicional de servir una misión. Así que tuvo que ser antes de este momento. Tal vez fue en la ocasión en que, estando todavía ellos en Antioquía, Pedro y Pablo acordaron una división de tareas entre ellos.

7 Antes por el contrario, como vieron que se me había encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión
8 (porque el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles),
9 y reconociendo la gracia que se me había dado, Jacobo, y Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé, la diestra en señal de compañerismo para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a los de la circuncisión.
10 Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres, lo cual también fui solícito en hacer.
(Nuevo Testamento | Gálatas 2:7-10 )

Que fue también el momento en que Pablo recibió la comisión especial de ser misionero para los gentiles. ¿Quién le dio esa comisión? Pues Pedro, el principal de los apóstoles, o como decimos ahora, el presidente de este quórum.

Es en virtud de esta comisión que tenemos tantos escritos de Pablo. ¡Qué agradable sería que pudiéramos recibir también los de Bernabé, hombre bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe! ¡Qué historias tendríamos al conocer las aventuras y los discursos de estos valerosos hombres de fe, nuestros primeros apóstoles!

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