Los misioneros siguen a salvo tras el terremoto de Haití

Todos los misioneros de tiempo completo están a salvo después del terremoto del sábado en Haití, de magnitud 7.2

Todos los misioneros de tiempo completo están a salvo en Haití, después del terremoto del sábado, de magnitud 7.2 en el extremo oeste de la nación caribeña.

Algunas de las casas de los misioneros resultaron dañadas, “por lo que tuvieron que ser reubicados”, informó Rafael Gutiérrez, director de comunicación del Área Caribe de la Iglesia.

Evaluación de los daños

Mientras tanto, se están realizando evaluaciones para determinar el estado de bienestar de los Santos de los Últimos Días en Haití.

El sábado no se disponía de información inmediata sobre la condición del Templo de Puerto Príncipe, Haití. Un centro de reuniones de la Iglesia en la ciudad de Les Cayes sufrió daños importantes.

“Los líderes locales [de la Iglesia] están trabajando incansablemente para hacer una evaluación de la situación entre nuestros miembros, misioneros y edificios, además de ayudar tanto como pueden en la comunidad”, escribió Gutiérrez en un correo electrónico a Church News. “Su fuerza y recursos limitados se centran principalmente en este esfuerzo”.

Hubo informes de daños en las casas de los Santos de los Últimos Días en Haití.

“Estamos trabajando con los líderes [locales] para ayudar a los miembros que han sido afectados por el terremoto”, informó el élder Eduardo Gavarret, un Setenta Autoridad General que recientemente fue llamado a presidir el Área Caribe.

La gravedad del terremoto en Haití

Al menos 227 personas murieron y cientos más resultaron heridas o fueron reportadas como desaparecidas, según la primera ola de noticias del sábado provenientes de la asediada nación caribeña. Haití ha sufrido frecuentes disturbios civiles y, en 2010, un devastador terremoto que cobró unas 250.000 vidas.

El epicentro del terremoto fue a unos 125 kilómetros al oeste de la capital de Puerto Príncipe, dijo el Servicio Geológico de Estados Unidos, y se registraron daños generalizados, según Associated Press.

La agencia de protección civil de Haití dijo el sábado que el número de muertos ascendía a 227 y que se enviarían equipos de búsqueda a la zona más afectada. Los equipos de rescate y los transeúntes pudieron sacar a muchas personas de los escombros para ponerlas a salvo.

El primer ministro de Haití, Ariel Henry, declaró el estado de emergencia durante un mes para todo el país y dijo que no solicitará ayuda internacional hasta que se conozca el alcance de los daños. Dijo que algunas ciudades fueron arrasadas casi por completo y que el gobierno tenía personas en la ciudad costera de Les Cayes para ayudar a planificar y coordinar la respuesta, según Associated Press.

“Lo más importante es recuperar el mayor número posible de supervivientes bajo los escombros”, dijo Henry. “Hemos sabido que los hospitales locales, en particular el de Les Cayes, están desbordados con personas heridas y con fracturas”.

Henry agregó que la Cruz Roja Internacional y los hospitales de las zonas no afectadas estaban ayudando a atender a los heridos y pidió a los haitianos unidad.

“Las necesidades son enormes. Debemos atender a los heridos y fracturados, pero también proporcionar alimentos, ayuda, albergue temporal y apoyo psicológico”, dijo.

La experiencia personal

Los habitantes de Puerto Príncipe sintieron el temblor y muchos se apresuraron a salir a las calles asustados, aunque no parecía haber daños en el área.

Naomi Verneus, una residente de Puerto Príncipe de 34 años, le dijo a Associated Press que el terremoto la despertó bruscamente y que su cama temblaba.

“Me desperté y no tuve tiempo de ponerme los zapatos. Vivimos el terremoto de 2010 y lo único que pude hacer fue correr. Después recordé que mis dos hijos y mi madre todavía estaban adentro. Mi vecino entró y les dijo que salieran. Salimos corriendo a la calle”, dijo Verneus.

Situación general en Haití

El terremoto del sábado solo se suma a las dificultades que los Santos de los Últimos Días haitianos y sus vecinos continúan soportando.

Los continuos disturbios políticos en Haití han ocupado los titulares mundiales y han agravado los desafíos diarios que enfrentan los Santos de los Últimos Días en la nación caribeña — incluyendo la pobreza, la delincuencia y, por supuesto, la pandemia de COVID-19.

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, fue asesinado el 7 de julio de 2021, lo que aumentó la volatilidad en el país.

El templo: un recordatorio de la fe

El mes pasado, Church News informó sobre los “pilares de la fe” que sostienen a muchos de los 24.000 Santos de los Últimos Días haitianos durante los problemas en curso. Entre los pilares se encuentran la obra del templo y de historia familiar.

Para muchos Santos de los Últimos Días en Haití, el Templo de Puerto Príncipe, Haití es un símbolo del amor de Dios por Sus hijos en la nación caribeña y un recordatorio de las eternidades en medio de los desafíos diarios de la vida terrenal.

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