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Qué son los libros deuterocanónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento

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Qué son los libros deuterocanónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento
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Qué significa Deuterocanónico

El término Deuterocanónico proviene del griego y es una palabra compuesta. Deuteros significa «segundo» o «posterior», mientras que Kanonikós quiere decir «perteneciente a una regla o cánon». Se trata de libros que, a lo largo de la historia sagrada, no han tenido plana aceptación por todos como libros sagrados. En el tratamiento de los libros Deuterocanónicos se deben distinguir dos momentos, que originan dos grupos diferentes de libros que no se pueden tratar de la misma manera, esto es, los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento y los libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento. Veamos, entonces, cada grupo por separado.

Libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento

Como sabes, la llamada Biblia hebrea, o Tanaj, fue traducida al griego durante el periodo intertestamentario por aproximadamente setenta eruditos, lo que dio origen a la versión Septuaginta del Antiguo Testamento. Pero cuando se preparó la versión Septuaginta, estos eruditos decidieron incluir algunos libros adicionales en ella. Obviamente, no todos aceptaron estos libros como sagrados e inspirados, y entonces se les trató como Deuterocanónicos.

La Iglesia primitiva también rechazó estos libros, como se puede observar por el tratamiento que les dan los autores de los primeros siglos, tales como Filón de Alejandría. Sin embargo, las iglesias católica, ortodoxa sí decidieron aceptarlos dentro de su cánon, pero no así los protestantes. Esta es la razón por la que estos libros se incluyen las biblias impresas por la iglesia católica, pero no aparecen en las biblias de extracción evangélica, como la Biblia Reina Valera SUD.

Autoridad de los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento

La autoridad de los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento sigue siendo discutible. En cuanto a pureza doctrinal, algunos temas tratados en los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento entran en contradicción con los principios doctrinales enseñados en los libros del Tanaj hebreo. También su autenticidad ha sido puesta en debate, y es en este sentido que a los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento se les considera también dentro del conjunto mayor de los libros apócrifos.

Lista de los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento

La lista de los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento es la siguiente:

  1. El Libro de Tobías o Tobit
  2. El Libro de Judit
  3. Las «adiciones griegas» al Libro de Ester
  4. El Libro de la Sabiduría
  5. El Libro del Eclesiástico, Sirácida o Sirácides
  6. El Libro de Baruc
  7. La Carta de Jeremías (Baruc 6)
  8. Las «adiciones griegas» al Libro de Daniel
  9. La Oración de Azarías (Daniel 3:24-50)
  10. El Himno de los tres jóvenes (Daniel 3:51-90)
  11. La Historia de Susana (Daniel 13)
  12. La Historia de Bel y el Dragón (Daniel 14)
  13. El Libro I de los Macabeos
  14. El Libro II de los Macabeos

Libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento

Cuando se decidió el cánon del Nuevo Testamento, hubo algunos libros que al principio suscitaron dudas en cuánto a su autenticidad o pureza doctrinal, por lo que se les colocó aparte (coloquialmente podemos decir que «se les puso en la banca») hasta que estas días se disiparan. Lo cual finalmente sucedió y, una vez despejadas las dudas, se les incluyó con los demás como libros canónicos.

Autoridad de los libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento

A diferencia de los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento, los libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento son bien aceptados por todas las iglesias cristianas, tanto por los católicos y ortodoxos como los evangélicos. Actualmente no hay dudas en cuánto a su autoridad o autenticidad, y se incluyen en todas las biblias, incluyendo la Biblia Reina Valera SUD.

Lista de los libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento

La lista de los libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento es la siguiente:

  1. La epístola a los hebreos
  2. La epístola de Santiago
  3. La segunda epístola de Pedro
  4. La segunda epístola de Juan
  5. La tercera epístola de Juan
  6. La epístola de Judas
  7. El Apocalipsis

Conclusión

El conjunto de los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento no fue reconocido por los judíos no por los cristianos de la Iglesia Primitiva. Debido a las dudas sobre su autenticidad se les tiene como libros apócrifos. Su autoridad no es reconocida por los evangélicos ni por los Santos de los Últimos Días, aunque sí se les incluye en las biblias impresas por la iglesia católica.

El tratamiento de los libros Deuterocanónicos del Nuevo Testamento es algo totalmente distinto. No se les considera como libros apócrifos, su autoridad es ampliamente reconocida y se les incluye en todas las biblias.

Una nota para los Santos de los Últimos Días

Aunque son catalogados como apócrifos y se tienen numerosas dudas en materia de doctrina, los libros Deuterocanónicos del Antiguo Testamento tienen un valor histórico indudable. Por ejemplo, los libros de los Macabeos son indispensables para comprender plenamente el periodo comprendido entre los dos testamentos.

Fue por esta razón que el profeta José Smith preguntó al Señor si estos libros, considerados apócrifos, debían incluirse en su revisión de la Biblia. En respuesta, el Señor le proporcionó lo que hoy conocemos como la sección 91 de Doctrina y Convenios. Es cortita, así que la incluyo a continuación:

De cierto, así dice el Señor concerniente a los libros apócrifos: Contienen muchas cosas verdaderas, y en su mayoría se han traducido correctamente;

2 hay muchas cosas en ellos que no son verdaderas, que son interpolaciones de los hombres. 3 De cierto os digo, que no es necesario que los libros apócrifos sean traducidos. 4 Por tanto, quien los lea, que entienda, porque el Espíritu manifiesta la verdad; 5 y el que sea iluminado por el Espíritu logrará beneficio de ellos; 6 y el que no reciba por medio del Espíritu no puede beneficiarse. Por consiguiente, no es necesario que sean traducidos. Amén. (Doctrina y Convenios 91:1–6)

Esta sección esclarece el valor doctrinal de los libros Deuterocanónicos. Los siguientes puntos pueden extraerse de la sección 91 de Doctrina y Convenios:

No todo lo que los libros apócrifos (específicamente, los libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento) contienen es verdadero, sino que existe una mezcla de verdad y de error en sus contenidos, la cual sólo se puede discernir por medio de revelación.El profeta José Smith no debía traducirlos para que pudieran ser incluidos en su revisión de la Biblia. El Señor no prohíbe su lectura, pero señala que sólo podrá beneficiar a quienes sean iluminados por medio del Espíritu de revelación.En otras palabras, los Santos de los Últimos Días son aconsejados a obtener experiencia con el espíritu de revelación y un buen conocimiento de la doctrina verdadera antes de leer los libros deuterocanónicos, si es que desean hacerlo. Al abordar esa lectura, habrá que tomar en cuenta que no tienen la autoridad de los libros canónicos, sino que pueden leerse únicamente como lectura provechosa.

3 COMENTARIOS

  1. Me gustaría saber si Jesús que nació como hombre y fue engendrado en el útero de María para que fuese un hombre común y corriente de carne y hueso y ya que fue probado en su fe al ser tentado y probado su fortaleza y fe en su padre y x tanto dando muestras de un ser humano como cualquiera resistiendo tentaciones como se consideran sus obras en su vida terrenal de 33 años. Milagros o obra de Dios por la fe que Jesús tenia
    Porque de ser milagros de Jesús no habría probado nada al venir a la tierra como hombre
    Creo que si Dios lo envió como hombre para dar sus enseñanzas y ejemplos de fe y rectitud ante Dios como hombre en la tierra se desvanecerian y el plan de Dios de que Jesús fuese de carne y hueso no fue para que viniese a mostrar su poder sino el del padre
    Sino para que ayunar e ir al desierto a ser tentado x el diablo?
    Que se estaría probando si Jesús carne fuese igual de fuerte Jesús Espíritu?
    Me gustaría que alguien me responda como se definen las obras de Jesús en su vida en la tierra
    Milagros? O son obras de Dios por fe de Jesús en el Padre ?
    Soy Nestor Apesetche (Uruguay)

    • No entendí del todo bien tu planteamiento. Puede ser útil considerar las siguientes ideas:
      – La mortalidad de Jesús era absolutamente necesaria para que pudiera realizar su misión y expiación. Sin ellas, no podía llevarse a cabo el Plan de Salvación.
      – Jesús fue Hijo de Dios, el Padre Celestial, y de María. De su madre, heredó la mortalidad. De su Padre heredó el poder de poner su vida y volverla a tomar. Esto permitió tanto su sacrificio voluntario como su resurrección.
      – Durante la vida mortal, Jesús sería sometido a las mismas pruebas y tentaciones que el resto de la humanidad. La Biblia dice de él que «sufrió tentaciones, pero no hizo caso de ellas». Jesucristo se mantuvo como el único hombre sin mancha sobre la tierra. Soportó también las pruebas con asombrosa claridad y entereza. Su dignidad y carácter le permitieron mantenerse cerca siempre del Padre Celestial.
      – Su humanidad significó que sentía dolor y cansancio. La prueba de tomar los pecados de tomar los pecados, enfermedades y pesares de la humanidad entera sobre sí debió ser francamente insoportable. Él sintió cada azote, golpe y laceración que sufrió durante el proceso del juicio y de la crucifixión. Que él podía desfallecer y sentirse solo es mostrado por sus palabras en la cruz.
      – Jesucristo resucitó cuando su espíritu se integró nuevamente con su cuerpo después de tres días de separación. Sin una mortalidad real no significaría nada la victoria de la resurrección.
      – En cuanto a los milagros, las Autoridades Generales han definido a los mismos como la aplicación de una ley superior en virtud del poder del sacerdocio. Jesús caminando sobre el agua o multiplicando los panes y los peces es Jesús aplicando una ley superior por el poder del sacerdocio. Interviene, por supuesto, la propia fe de Jesús. También interviene la misión y propósito de Dios. Así que son ambas cosas, tanto la fe de Jesús como la obra de Dios a través de Jesús lo que interviene en un milagro.

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