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Askenaz

Askenaz representa, en la Biblia, tanto a un descendiente de Jafet como a un pueblo entero, mencionado en las profecías de Jeremías.

Askenaz representa, en la Biblia, tanto a un descendiente de Jafet como a un pueblo entero, mencionado en las profecías de Jeremías.

Askenaz en la Tabla de las Naciones

Askenaz es el nombre del primogénito de Gomer, hijo de Jafet. Es, por tanto, uno de los nietos de Noé. Es mencionado en este carácter en Génesis 10, capítulo también conocido como la Tabla de las Naciones.

2 Los hijos de Jafet: Gomer, y Magog, y Madai, y Javán, y Tubal, y Mesec y Tiras.
3 Y los hijos de Gomer: Askenaz, y Rifat y Togarma.
(Antiguo Testamento, Génesis 10:2–3 • AT, p. 16)

El pasaje paralelo en 1 Crónicas 1:6 coincide con esta genealogía.

Askenaz como antecesor de pueblos

La Tabla de las Naciones no sólo enumera personas, sino a las naciones que fueron fundadas por ellas. Por ejemplo, Gomer representa, en la Tabla de las Naciones, a los pueblos cimerios o cimbrios. De la misma manera, Askenaz queda representado por una nación cercana a Armenia y mencionada posteriormente por el profeta Jeremías en sus profecías:

27 Alzad bandera en la tierra; tocad trompeta en las naciones; preparad naciones contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; señalad contra ella capitán; haced subir caballos como langostas erizadas.
(Antiguo Testamento, Jeremías 51:27 • AT, p. 1296)

Esta nación generalmente se identifica con los ashkuza, un pueblo indoeuropeo mencionado en inscripciones asirias del siglo VII, y con los escitas mencionados por Heródoto. Askenaz es, por tanto, el progenitor de los pueblos germanos; o probablemente de los ascanios del norte de Frigia.

Los escitas

Algunos de las primeras personas que investigaron sobre Askenaz identificaban a los escitas como el enemigo del norte de Jeremías y la amenaza de invasión de Judá por parte de Sofonías, pero estas teorías se basan en pruebas poco sólidas.

Colosenses 3:11 nos da una visión del carácter de los escitas al utilizarlos para representar a los más repugnantes bárbaros y esclavos, diciendo que ellos también son aceptados en Cristo, quedando abolidas todas las barreras sociales y culturales en su iglesia.

9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
10 y habiéndoos revestido del nuevo hombre, que es renovado hasta el conocimiento pleno, conforme a la imagen del que lo creó;
11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, esclavo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.
(Nuevo Testamento, Colosenses 3:9–11 • NT, p. 1881)


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