Rahab fue una mujer cananea que ayudó a los espías israelitas en Jericó. Como resultado de su fe en el Dios de Israel, ella y su familia se salvaron durante la conquista de Jericó bajo el mando de Josué. Fue incluida en la genealogía de Jesús y alabada en el Nuevo Testamento por su fe y acciones.

Significado del nombre de Rahab

Según el diccionario de Holman, Rahab es un nombre personal que significa «amplio». En el diccionario de Strong, se documenta el nombre como proveniente de la raíz Rakjáb, que significa “espacioso, en cualquier (o toda) dirección”. Aplicado a una persona, esta amplitud tiene el sentido de arrogancia u orgullo, como también de libertad.

Apariciones del nombre de Rahab en el Antiguo Testamento

Normalmente, cuando hablamos de Rahab nos referimos a Rahab, la ramera, un personaje que aparece primeramente mencionado en el libro de Josué. Conviene, sin embargo, saber que ésta no es la única aplicación del nombre de Rahab en la Biblia. Pondré aquí las aplicaciones alternativas para no sorprendernos y confundirnos cuando, en nuestra lectura, nos tropecemos con ellas.

En dos pasajes del Antiguo Testamento, Rahab es un monstruo marino primitivo que representa las fuerzas del caos que Dios venció en la creación (Isaías 51:9; Salmos 89:10). En este sentido, es similar al monstruo Leviatán. Curiosamente, la única mención del nombre de Rahab en el Libro de Mormón es una mención de este significado (2 Nefi 8:9).

En otros pasajes del Antiguo Testamento, el nombre Rahab es usado en forma simbólica como un título peyorativo para designar a Egipto. Así es utilizado en Salmos 87:4 y en Isaías 30:7. El hebreo en Isaías 30:7 es particularmente interesante porque incluye el nombre compuesto Rahab-hem-shebeth. Las traducciones varían entre diferentes versiones en inglés de la Biblia: «Rahab que se queda quieta» (NRSV); «Rahab que ha sido exterminada» (NASB); «Rahab la que no hace nada» (NIV); «Rahab la sometida» (REB).

Aún un tercer significado se da cuando el término Rahab aparece en plural en el Antiguo Testamento, en Salmos 40:4. En este caso, Rahab ha sido interpretado y traducido como “los soberbios” enemigos de Israel.

En este artículo dejamos de lado estos significados alternos y nos concentramos en el personaje principal Rahab, la ramera, la cananea que intervino a favor de Israel durante la toma de Jericó.

Historia breve de Rahab

Así que, volviendo nuestra atención a Rahab, dije que aparece primeramente en el libro de Josué (eso fue lo que dije, ¿no es cierto?). Aparece en el capítulo 2. Los ejércitos de Israel acaban de llegar a la frontera de la tierra prometida y están acampados en Sitim. Josué envía entonces a un par de espías para que entren en Jericó y reconozcan la tierra. El pasaje de Josué lo relata brevemente:

Y Josué hijo de Nun, envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Id, reconoced la tierra y Jericó. Y fueron, y entraron en casa de una mujer ramera que se llamaba Rahab, y se hospedaron allí. (Antiguo Testamento, Josué 2:1 • AT, p. 369)

Rahab, la ramera
Ubicación relativa de Sitim, Gilgal y Jericó.

Desde allí, desde el primer versículo, se menciona a “una mujer ramera que se llamaba Rahab”. Llama la atención que se hospedasen con ella, siendo una ramera, y en su propia casa. Sería preciso ubicarnos en tiempo y lugar y vislumbrar el entorno cultural para comprender este hecho. Primero que nada, el papel de espías les obligaba a pasar desapercibidos y a escoger el mejor lugar para sus operaciones. La casa de Rahab era ideal porque estaba situada en el interior del muro mismo, buen punto para entrar en la ciudad y buen punto para huir pronto en caso necesario. El muro de Jericó era un muro doble, en cuyo interior había casas y construcciones. Ingenioso, ¿no es cierto?

Desde aquí, los espías pudieron disponer de tiempo para pasear a su gusto por la ciudad y enterarse de las situaciones importantes. El relato que hace Josefo a los romanos sobre este episodio es interesante porque proporciona mucho detalle, de donde quiera que Josefo lo haya tomado:

Según Josefo, los espías recién llegados “… pudieron ver sin molestias toda la ciudad de Jericó, notando qué partes de las murallas eran fuertes y cuáles no lo eran, y si eran realmente seguras, y qué puertas eran tan débiles que podrían permitir la entrada del ejército. Aquellos que los vieron creyeron que eran simplemente forasteros, que solían ser curiosos y observaban las cosas de la ciudad, y no los supusieron enemigos. Pero luego se retiraron a una posada, próxima a las murallas, donde comieron…”. Esta era la posada de Rahab.

Para agregar un toque de suspenso y emoción a nuestro relato, los espías fueron descubiertos, porque, ¿qué son las historias de espías sin este suspenso? Josefo continúa:

“y cuando estaban considerando la forma de regresar, el rey, que estaba cenando, fue informado de que habían llegado ciertas personas del campamento de los hebreos para ver la ciudad como espías, y que estaban en la posada de Rahab, tratando de no ser descubiertos. El rey mandó inmediatamente gente con orden de arrestarlos y llevarlos a su presencia, para hacerlos torturar y averiguar qué asuntos los habían llevado”.

Josefo es tan detallista hasta para decirnos que el rey estaba cenando. El libro de Josué simplemente nos informa:

2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.

3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han  entrado en tu casa, porque han venido para espiar toda la tierra. (Antiguo Testamento, Josué 2:2–3)

¿Cómo escaparon los espías? He aquí lo interesante. Rahab se enteró de que habían sido descubiertos y se involucró personalmente en el asunto al ayudarles a esconderse entre unos manojos de lino que tenía en la azotea. Cuando llegaron los enviados del rey, Rahab fingió apoyarles y les proporcionó una pista falsa, diciéndoles que los hombres que se hospedaron con ella ya se habían ido, pero que si se daban prisa podrían alcanzarlos. Y allí van los enviados del rey, corriendo tras la pista falsa. Esto es divertido, y sería más divertido si no fuera por el gran riesgo que corrió Rahab al hacer esto, porque si no le hubieran creído tan fácilmente, habría puesto en peligro su vida.

Cuando supo que los espías se hallaban a salvo, Rahab regresó con ellos para conversar. La forma en que se dirigió a ellos es muy reveladora sobre la personalidad de Rahab. Lo primero que les dijo es por qué les había apoyado. Rahab reconocía a Jehová como el único Dios y a Israel como su pueblo escogido. Esto es sorprendente, cuando consideramos que los espías se hallaban en medio de una ciudad cananea condenada por su maldad e idolatría. Rahab les pidió que intercedieran por ella cuando tomasen la ciudad. Los espías prometieron que así lo harían y pidieron a Rahab que colocase cuerdas de grana sobre su ventana para que el ejército distinguiese el lugar al entrar. Josefo, nuevamente, es detallista en este punto, continuando así su relato:

“Hecho ese convenio los hombres partieron, descendiendo por la pared por medio de una cuerda, y huyeron. Volvieron al campamento y contaron al pueblo lo que habían hecho en su viaje a la ciudad. Josué relató a Eleazar, el sumo sacerdote, y al senado, lo que los espías habían jurado a Rahab, quienes confirmaron el juramento”.

Así, puestos todos de acuerdo, respetaron la posada de Rahab cuando entraron la ciudad y Rahab quedó a salvo.

23 Y los jóvenes espías entraron, y sacaron a  Rahab, y a su padre, y a su madre, y a sus hermanos, y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.

 24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata, y el oro, y los objetos de bronce y de hierro.

 25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué envió a reconocer a Jericó.

(Antiguo Testamento, Josué 6:23–25 • AT, p. 377)

Aquí podría terminar muy bien el relato. Pero, ¿qué crees? Que no, que no termina ahí.

Rahab en el Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento contiene tres referencias a Rahab:

  1. Mateo la señala como una de las cinco mujeres en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5), identificándola como la madre de Booz. De aquí es que sabemos la influencia de Rahab para el libro de Rut.
  2. Pablo de Tarso, el autor del libro de Hebreos, la incluye entre los grandes ejemplos de la fe “habiendo recibido a los espías” (Heb 11:31).
  3. El libro de Santiago presenta a Rahab y a Abraham como ejemplos de fe y acción combinadas. Santiago pregunta: “Asimismo,  Rahab, la ramera, ¿no fue  justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?” (Santiago 2:25).

Rahab después de la toma de Jericó

Rahab tiene dos puestos importantes en las escrituras, lo suficientemente importantes para que le prestemos mucha atención a este personaje. Rahab aparece como parte de los ejemplos de la galería de héroes de la fe de Hebreos 11. Esto ya es bueno, pero lo segundo es mejor: Rahab forma parte de la genealogía de Jesucristo.

Rahab como heroína y ejemplo de la fe

¿Cómo es esto? Santiago usa a Rahab como ejemplo, en su famosa exposición sobre la fe y las obras. El dice que Rahab era una una mujer cuya fe fue justificada por Dios a causa de sus obras:

24 Vosotros veis, pues, que el hombre es  justificado por las obras, y no solamente por la fe.

25 Asimismo,  Rahab, la ramera, ¿no fue  justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin el  espíritu está  muerto, así también la fe sin obras es muerta. (Nuevo Testamento, Santiago 2:24–26 • NT, p. 1936)

Es decir, Rahab tenía una creencia pero también el valor para tomar acciones con respecto a su creencia. Y entonces, de acuerdo con Santiago, ella fue justificada por las obras de la fe. El pasaje de Hebreos guarda estrecha armonía con esta declaración:

31 Por la fe la ramera  Rahab no pereció juntamente con  los incrédulos, pues había recibido a los espías en paz. (Nuevo Testamento, Hebreos 11:31 • NT, p. 1929)

Estos dos pasajes ya nos dicen mucho sobre el carácter y la personalidad de Rahab.

Rahab como antepasado literal de Jesucristo

Pero la mención más sorprendente sobre Rahab se encuentra en el quinto de los primeros versículos del Nuevo Testamento. ¡Mateo menciona a Rahab directamente en la genealogía de Jesucristo!

5 Y Salmón engendró, de Rahab, a Booz, y Booz engendró, de Rut, a Obed, y Obed engendró a Isaí. (Nuevo Testamento, Mateo 1:5 • NT, p. 1503)

En este pasaje nos enteramos de varios asuntos importantes que no nos menciona el Antiguo Testamento:

  • Rahab fue esposa de Salmón y madre de Booz, el marido de Rut, la moabita. Esto nos crea una importante conexión con el héroe hebreo Salmón y da un sentido diferente a todo el libro de Rut, en el Antiguo Testamento, al conectarnos con Booz.
  • Rahab forma parte de la genealogía de Isaí y, a través de ella, se convierte en antepasado del rey David y, por tanto, en antepasado de Jesucristo.

Igual de interesante es considerar este matrimonio de Rahab con Salmón. Quiere decir que Rahab no fue solamente respetada en Israel, sino que se convirtió, de hecho, en una más entre el pueblo. Al igual que en el caso de Rut, tenemos aquí el ejemplo de la conversión completa de una gentil en una verdadera israelita, parte integrante del pueblo del convenio de Dios.

Diagrama de la genealogía de Rahab

El siguiente diagrama salta varias generaciones para mostrar, de manera resumida, la secuencia por la que Rahab se convirtió en antecesora del rey David y, por ese medio, también de Jesucristo.

Rahab, la ramera
Diagrama abreviado de la genealogía de Rahab

¿Fue realmente Rahab una ramera?

En todas estas consideraciones resulta chocante para todos los lectores que se mencione en las escrituras a Rahab como una ramera. ¿Cómo es posible que Rahab, siendo una ramera, haya llegado a formar parte del linaje de Jesucristo y ocupe un lugar tan importante entre los ejemplos de la fe? La respuesta tiene que ver con la fe y el arrepentimiento de Rahab y en la evidencia que tenemos de que su conversión de Rahab comenzó, en realidad, mucho antes de la toma de Jericó.

Tenemos que considerar lo poco que sabemos y prestarle atención. Además del nombre de “Rahab, la ramera” no tenemos evidencia de que Rahab haya estado ejerciendo la prostitución en el momento en que los espías entraron a Jericó y se hospedaron con ella. La Biblia, en verdad, no proporciona evidencia ni a favor ni en contra. En cambio, Flavio Josefo trata a Rahab, más bien, como una mesonera, y hace referencia al lugar de su habitación como una posada (Antigüedades Judaicas V:1).

La conversión de Rahab

La conclusión sería que, efectivamente, Rahab fue primeramente una prostituta, pero que después, probablemente al convertirse, cambió su oficio al de mesonera y al de la manufactura de insumos para el tejido de ropa (porque este segundo oficio justifica la presencia de manojos de lino en su terrado). La culminación de su conversión llegaría al momento de reconocer al pueblo de Israel como el pueblo del convenio del Señor, convirtiéndose a la fe incluso antes de que llegaran los espías a su hogar. En este sentido, es significativo que lo primero que ella expresa a los espías es su testimonio:

“Sé que Jehová os ha dado esta tierra” (Josué 2:9).

Jehová no era el Dios de los cananeos pero, para Rahab, era su Dios, al que ella se había convertido previamente. Rahab continúa hablando en esos mismos términos testimoniales:

“porque Jehová, vuestro Dios, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra” (Josué 2:11).

O sea, parafraseando, “no solamente es vuestro Dios, sino también mi Dios”. No debe sorprendernos que no sólo los espías le identificaran como una aliada, sino que también en Israel se le adoptara como una conversa a la fe, que es la luz en que es tratada por el Nuevo Testamento. Por su parte, la tradición judía le trata como la prosélita ideal.

Conclusión

A partir de una mención casi casual, Rahab se convierte en uno de los personajes más dignos de honra y de mención del Antiguo Testamento.

Ella se arrepintió de su oficio pecaminoso y se convirtió a la adoración del Dios verdadero mucho antes de que el pueblo de Israel se acercara a las fronteras de su ciudad y Dios la preparó como el instrumento para facilitar la primera victoria significativa de Israel en la conquista de la tierra prometida, la toma de Jericó.

Ella se integró completamente al pueblo escogido de Dios, haciendo convenios, incluso tomando sobre sí el convenio de Abraham a través del matrimonio con Salmón, uno de los héroes del ejército de Israel. Al hacerlo, pasó de ser gentil a convertirse en una auténtica israelita.

Ella guardó la fe y llegó a ser honrada al ser la madre del terrateniente Booz, cuya nobleza refleja, sin duda, la educación y religiosidad de su familia. Siendo hijo de una gentil convertida, fue natural para Booz tratar a Rut con la confraternidad y la ternura que su madre también había recibido.

A través de Booz, Rahab llegó a ser la abuela de Obed, la bisabuela de Isaí y la tatarabuela del rey David, por cuyo linaje se convirtió en antepasado directo de nuestro Señor Jesucristo. No debe sorprender que Mateo la incluya en su genealogía, como una honrosa excepción a la costumbre israelita de mencionar solamente a los varones y omitir a las mujeres en las genealogías. El carácter de Rahab deja más que justificada esta excepción y Rahab, desde su origen pecaminoso y humilde, se convierte por la fuerza de su conversión en uno de nuestros mayores ejemplos de arrepentimiento y de fe.

Rahab, la ramera
Ilustración de James Tissott que muestra a Rahab ayudando a los espías a descolgarse por los muros de Jericó.

Bibliografía

  • Scott R. Moore, Diccionario Bíblico Lexham, 2014.
  • Flavio Josefo, Antigüedades de Los Judíos, ed. Alfonso Ropero Berzosa, Colección Historia, (Barcelona, España: Editorial CLIE, 2013), 185.
  • Chad Brand, Charles Draper, Archie England, Steve Bond, E. Ray Clendenen, and Trent C. Butler, Eds., Holman Illustrated Bible Dictionary, 2003, 1362.

2 comentarios en “Rahab, la ramera”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *