Inicio La preparación de líderes para la liberación Exodo 4 ¿Quiso Dios matar a Moisés apenas tras su llamamiento?

¿Quiso Dios matar a Moisés apenas tras su llamamiento?

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¿Quiso Dios matar a Moisés apenas tras su llamamiento?

Introducción

En el libro de Exodo, en Exodo 4:24-26, para ser precisos, se encuentra un pasaje confuso para los lectores. Moisés acaba de recibir su llamamiento en el Monte Sinaí y se dirige hacia Egipto para encontrarse con Aarón y comenzar a ejercer su ministerio. En ese momento, la narración de la Biblia nos informa que «le salió al encuentro Jehová y quiso matarlo». Esta declaración no parece siquiera congruente con el resto del capítulo. ¿Cómo es posible que Dios quisiese matar a Moisés cuando apenas acababa de llamarlo?

El pasaje desconcertante en que Jehová procura matar a Moisés

En Exodo 4:24-27, en la Traducción de José Smith de la Biblia, se aclara el pasaje que viene en nuestras Biblias y que ha causado confusiones a muchos. En nuestras Biblias, el pasaje aparece intempestivamente en medio de Exodo 4:

24 Y aconteció en el camino, en una posada, que le salió al encuentro Jehová y quiso matarlo.
25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado, y cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moisés, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
26 Así le dejó ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.

Antiguo Testamento, Exodo 4:24–26

Pareciese que Jehová, justo después de haber llamado a Moisés quisiese matarlo sin razón alguna. Aún más extraña es la reacción de Séfora, que circuncida a su hijo rápidamente.

La explicación provista por la Traducción de José Smith

En la Traducción de José Smith de la Biblia este pasaje se amplía y ofrece una mejor explicación:

24 Y aconteció que Jehová se le apareció estando él en el camino, junto a la posada. Jehová estaba enojado con Moisés, y su mano estuvo a punto de caer sobre él, para matarlo, porque no había circuncidado a su hijo.

25 Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y circuncidó a su hijo, y echó el pedernal a los pies [de Moisés], diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.

26 Y Jehová le perdonó la vida a Moisés y le dejó ir, por haber Séfora, su esposa, circuncidado al niño. Y ella dijo: Tú me eres un esposo de sangre. Y Moisés se avergonzó, y escondió su rostro de Jehová y dijo: He pecado delante de Jehová.

27 Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios; en el monte donde Dios se le había aparecido; y Aarón le besó.

TJS | Éxodo 4:24–27

El pasaje enfatiza la importancia que da Dios a la preparación y dignidad personal. Moisés había sido llamado y debió prepararse dignamente para su llamamiento de profeta antes de presentarse en Egipto, poniendo en orden los asuntos de su propia familia en cuanto a su obediencia a los convenios de Dios.

Conclusión

La Traducción de José Smith agrega significado a este pasaje al hacernos comprender los aspectos relacionados con la dignidad que requería el alto llamamiento de Moisés. No bastaba con haber sido llamado por Dios al ministerio profético, sino que Moisés debía poner su vida en armonía con los convenios y con todas las leyes de Dios, tal como se espera de nosotros al recibir un llamamiento. El brindar atención a la obediencia de los convenios dentro de su propia familia fue parte de la preparación de Moisés y una lección muy importante. El papel que jugó Séfora en este episodio es también ejemplar, tanto para las mujeres Santos de los Últimos Días como para sus esposos. Moisés, lejos de sentirse enojado por la intervención de Séfora, se muestra agradecido y humilde. Esta es una bella lección de unión y de fe para los matrimonios modernos.

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