Lucifer

En este artículo se muestra el origen y significado del nombre de Lucifer, así como su identidad y relación simbólica.

Lucifer fue un hijo de nuestro Padre Celestial que dirigió la rebelión en la vida preterrenal, tras lo cual se convirtió en Satanás, el perseguidor del género humano y antagonista de Dios. En este artículo se muestra el origen y significado del nombre de Lucifer, así como su identidad y relación simbólica.

El significado del nombre Lucifer

La palabra hebrea heilel, que se ha traducido como “Lucifer”, significa literalmente “el que brilla” o “el portador de la luz”. Es, a la vez, el nombre de un personaje y una referencia a una estrella notable por su brillantez, o lucero. En Isaías 14:12, esta estrella busca estar por encima de las demás estrellas de Dios.

La identidad de Lucifer

El nombre o título “Lucifer” aparece sólo una vez en la Biblia, en Isaías 14:12. El pasaje de Isaías 14 es parte de una carga de Isaías, una profecía en contra del rey de Babilonia que abarca tanto el capítulo 13 de Isaías como el 14. Como muchas de las profecías de Isaías, este pasaje tiene más de una aplicación.

12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo. Levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios y me sentaré sobre el monte de la congregación, hacia los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré; seré semejante al Altísimo. 15 Pero tú has sido derribado hasta el Seol, a los lados del abismo. (Antiguo Testamento, Isaías 14:12–15 • AT, p. 1132–1133)

La caída del rey de Babilonia es profetizada por medio de una comparación entre el rey de Babilonia con un personaje anterior, Lucifer, que también tuvo aspiración semejantes a las del rey de Babilonia y que fue igualmente derribado a tierra.

La identidad de este personaje es revelada por Jesucristo en el Nuevo Testamento, cuando expresa:

Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. (Nuevo Testamento, Lucas 10:18 • NT, p. 1632)

De ahí la identificación de Lucifer con Satanás. Una vez hecha esa identificación, la siguiente conexión bíblica enlaza los pasajes anteriores con La caída de Satanás, tal como es relatada en Apocalipsis 12:7-9:

7 Y hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles, 8 pero no prevalecieron, ni fue hallado más su lugar en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, quien engaña a todo el mundo; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (Nuevo Testamento, Apocalipsis 12:7–9 • NT, p. 1982)

Con esto sabemos que Satanás cayó, efectivamente, “del cielo” y que fue acompañado en su caída por varios de sus seguidores.

La caída de Lucifer en la revelación moderna

Estos tres pasajes de la Biblia definen La caída de Satanás y la identidad de Lucifer. Sin embargo, a través de los siglos, la escasa información de estos pasajes ha suscitado más preguntas, sobre el dónde, cómo y por qué de esta caída, preguntas que han sido contestadas a través de la revelación provista en el resto de los libros canónicos.

En el libro de Moisés, en la Perla de Gran Precio, se registra una comunicación dada por Dios al profeta Moisés acerca de este personaje. La revelación provista por Dios brinda información acerca de un concilio preterrenal en el cual Lucifer se propuso como Salvador del género humano con el propósito oculto de esclavizar a la humanidad, el cual fue descubierto e impedido por nuestro Padre Celestial.

1 Y yo, Dios el Señor, le hablé a Moisés, diciendo: Ese Satanás, a quien tú has mandado en el nombre de mi Unigénito, es el mismo que existió desde el principio; y vino ante mí, diciendo: Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra. 2 Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre. 3 Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito; 4 y llegó a ser Satanás, sí, el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres y llevarlos cautivos según la voluntad de él, sí, a cuantos no quieran escuchar mi voz. (Perla de Gran Precio, Moisés 4:1–4 • P de GP, p. 9)

Una visión recibida por el Profeta José Smith y Sidney Rigdon el 16 de febrero de 1832 proporcionó aún más conocimiento acerca de La caída de Satanás. Esta revelación también corrobora la identidad entre Satanás y Lucifer.

25 Y esto también vimos, de lo cual damos testimonio, que un ángel de Dios que tenía autoridad delante de Dios, el cual se rebeló en contra del Hijo Unigénito, a quien el Padre amaba y el cual estaba en el seno del Padre, fue arrojado de la presencia de Dios y del Hijo, 26 y fue llamado Perdición, porque los cielos lloraron por él; y era Lucifer, un hijo de la mañana. 27 Y vimos; y he aquí, ¡ha caído, un hijo de la mañana ha caído! 28 Y mientras nos hallábamos aún en el Espíritu, el Señor nos mandó que escribiésemos la visión; porque vimos a Satanás, la serpiente antigua, sí, el diablo, que se rebeló contra Dios y procuró usurpar el reino de nuestro Dios y su Cristo; 29 por tanto, les hace la guerra a los santos de Dios, y los rodea por todos lados. (Doctrina y Convenios 76:25–29 • DyC, p. 157–158)

El símbolo de la estrella de la mañana

En Isaías 14:12 se menciona a Lucifer como el “hijo de la mañana”. Este título es una bella referencia poética al lucero que anuncia el amanecer, el primero en despuntar y señalar al navegante el horizonte, es decir, Venus.

Hay que tomar en cuenta que Isaías 14:12 es el único pasaje de las escrituras en que este bello símbolo es aplicado a Lucifer. Las otras referencias a este astro, con términos semejantes, se pueden encontrar en otros pasajes aplicados más bien a Jesucristo, tales como 2 Pedro 1:19, Apocalipsis 2:28 y Apocalipsis 22:16.

La ambición de Lucifer

El pasaje de Isaías 14:12-15 está expresado en un bello lenguaje poético con el que se ilustra la soberbia de Lucifer (y del rey de Babilonia) de prevalecer. Isaías muestra a un lucero, el “hijo de la mañana”, que procura colocarse sobre el resto de las estrellas de Dios y dominar en un trono sobre ellas para suplantar a Dios y ser “semejante al Altísimo”. Vemos aquí la representación de la soberbia de Satanás y su ambición de gobernar por encima de todo el género humano, lo que le condujo a rebelarse contra Dios e iniciar la guerra en los cielos que dio como resultado su caída.

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