Biblicomentarios

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Tres tipos de edificios sagrados en el Libro de Mormón

El Libro de Mormón declara la existencia de diferentes tipos de edificios sagrados en América.

Diferentes tipos de edificios sagrados

Después de la destrucción de la tierra de Ammoníah por parte de los lamanitas el pueblo de Nefi disfrutó de paz y de prosperidad por una temporada. Como buenos compañeros de misión, Alma y Amulek aprovecharon la ocasión para fortalecer la Iglesia, organizando una gira misional entre los nefitas.

Este pasaje nos sirve para darnos cuenta de los tres tipos de edificios sagrados que se habían construido entre los nefitas para ese tiempo, lo cual nos da pistas sobre su manera peculiar de adoración. Sus lugares de adoración estaban compuestos por a) templos, b) santuarios y c) sinagogas. Veamos qué podemos aprender sobre cada uno de ellos.

Templos

La importancia del templo para el pueblo de Israel

El valor de los templos es patente en la Biblia. El templo no sólo era el principal lugar de adoración para los israelitas, era también el símbolo de su identidad nacional. Como tal, tenía importancia tanto religiosa como civil. En el aspecto religioso estaba destinado a la realización de ordenanzas sagradas, así como al aprendizaje de los principios divinos y a la obtención de comunicación con Dios. En el aspecto civil el templo era un lugar donde el pueblo se congregaba para coronaciones y eventos civiles y para asambleas de importancia.

El primer templo nefita

Cuando la colonia de Lehi salió de Jerusalén el templo de Salomón aún estaba en pie. Al llegar a América y tras la separación entre Nefi y sus hermanos, los nefitas se esforzaron primeramente por contar con un templo como el de Salomón. Nefi explica que este templo no estaba construido con tan excelentes materiales como el de Salomón, y seguramente era más pequeño, pero el modelo de su construcción básica era el mismo.

Templos en los pueblos de Zeniff y Zarahemla

Algún tiempo después, Mosíah I conduciría a este pueblo al norte, donde se fusionarían con el pueblo de Zarahemla. Sin embargo, un grupo de nostálgicos regresó a la tierra original, que había sido ocupada ya por los lamanitas. Ellos constituyeron el pueblo de Zeniff.

La historia relatada en el Libro de Mormón hace evidente que tanto el pueblo de Zarahemla como el pueblo de Zeniff procedieron de inmediato a la construcción de templos. Fue desde el templo de Zarahemla que el rey Benjamín dio su discurso póstumo al pueblo. Por su parte, fue en el templo de la tierra del sur (la tierra de Lehi-Nefi) que el rey Limhi comunicó al pueblo de Zeniff las gratas nuevas de su futura liberación. Este templo, según se nos informa, había sido construido en la época de Zeniff y se le habían hecho notables mejoras durante la época del rey Noé.

El templo y las migraciones nefitas

Entre los eruditos cristianos prevalece la opinión de que sólo en Jerusalén podía ser edificado un templo. Vemos por la evidencia del Libro de Mormón que, en cada migración, el pueblo de Dios se esforzaba por construir templos donde pudieran adorar a Dios, donde quiera que se encontrasen, y que lo consideraban como una necesidad de la prioridad más alta.

La evolución en la organización de la Iglesia

El pueblo de Zarahemla, fortalecido con la inclusión de los grupos de Zeniff, Alma y, posteriormente de los ammonitas (o anti-nefi-lehitas), pronto creció en población y complejidad. Consecuentemente, la Iglesia también se ramificó en siete unidades eclesiásticas, para brindar mayor atención a los miembros de la Iglesia (Mosíah 25:19-24). Cada unidad local de la Iglesia tenía sus «sacerdotes y maestros» que recibían la palabra de Dios a partir del profeta (Alma) y la comunicaban a sus congregaciones. Esta organización incluyó la ordenación de sumos sacerdotes locales, como el que se hallaba en el pueblo de Ammón (Alma 30:20) o el que oficiaba en la tierra de Gedeón (Alma 30:21). Esta es toda una novedad en cuanto a la organización de la Iglesia, y es digno de tenerse en cuenta, ya que bajo la ley de Moisés el cuidado principal del sumo sacerdote era el cuidado del templo. Esto hace suponer la existencia de templos locales, los cuales los nefitas construirían conforme se iban extendiendo. En Alma 16:13 ya se habla no solo del templo de Zarahemla sino de la palabra «templos», en plural, construidos, según se dice, según el modelo que había sido provisto a los judíos (Welch).

Templos no-nefitas

Templos entre los disidentes nefitas

Tan grande es la importancia del templo que los nefitas no fueron los únicos en construirlos. De vez en cuando en la historia nefita se observa la presencia de grupos separatistas, llamados «disidentes», los cuales diferían de los conceptos religiosos enseñados por los profetas. Aún así, vemos con cierto asombro que, cada vez que un grupo se separaba, construía también templos. Por ejemplo, los seguidores de Nehor, el anticristo, construyeron su propio movimiento religioso, el cual incluía templos, sinagogas y sacerdotes ordenados según su culto.

Templos entre los lamanitas

Quizás por la influencia de los amulonitas, que fueron nefitas apóstatas, los lamanitas también tenían templos entre ellos, hecho del que nos damos cuenta durante la predicación de Ammón y sus hermanos, ya que el rey de los lamanitas prohibió echar a los misioneros nefitas de estos templos.

La visita de Jesucristo en el templo de Abundancia

Con seguridad, la experiencia más emocionante vivida en un templo nefita fue la aparición de Jesucristo mismo. Esta visita no se dio en el templo de Zarahemla, sino en un templo construido mucho más al norte y en una época posterior, sobre la tierra de Abundancia. Este templo es evidencia de la multiplicidad de templos construidos entre el pueblo del Libro de Mormón y no deja de ser significativo que, de todos los lugares para acudir, Jesucristo haya escogido precisamente este lugar, el templo, para su manifestación, con tanta anticipación prometida y esperada por los fieles.

Sinagogas

Para abarcar el resto de los edificios sagrados utilizados en la adoración de los nefitas nos toca esta vez hablar de las sinagogas y de los santuarios.

El Libro de Mormón esclarece el origen de las sinagogas

Con este pasaje es que el Libro de Mormón menciona por primera vez las sinagogas. Es un interesante pasaje porque muchos de los estudiosos han creído que las sinagogas surgieron a partir de la deportación a Babilonia. El razonamiento de estos estudiosos es más o menos así: «cuando los judíos fueron deportados ya no tuvieron el templo a la mano, por lo que comenzaron a reunirse en edificios sagrados que tuvieran cierto parecido con el templo y así surgió la sinagoga. Cuando regresaron a Israel se trajeron la costumbre de seguir edificando estos edificios y por eso existían en el tiempo de Jesús».

Así es como piensan los estudiosos, con base en que no hay rastros arqueológicos de sinagogas antes del exilio en Babilonia. Y sobre este punto de partida elaboran algunas bonitas teorías. ¡Pero este pasaje del Libro de Mormón muestra que Nefi ya conocía las sinagogas! Tanto Nefi como Lehi salieron de Jerusalén antes del exilio. Por lo tanto, este pasaje nos muestra que las sinagogas ya existían antes de la cautividad en Babilonia.

No es este el único pasaje en el Libro de Mormón que habla de sinagogas. Alma 16:13 también es muy significativo.

Lo relevante de este pasaje es que nos dice de dónde había salido el modelo arquitectónico de la sinagoga. Fueron construidas «a la manera de los judíos». Es decir, que tuvieron que ser Lehi y Nefi, que son los que conocían este modelo «de los judíos» los que lo aportaron. Esto es un indicativo de la existencia de sinagogas en América desde los tiempos de Nefi.

Qué era originalmente la sinagoga

Ok, bien, pero, ¿qué eran las sinagogas? El élder Bruce R. McConkie escribió sobre esto en el primer tomo de la colección «El Mesías Mortal». «La palabra sinagoga es de origen griego y significa reunir o convocar; [la palabra] es usada en la Septuaginta para referirse a la Asamblea de Israel.» (McConkie, pp. Traducción libre por Juan Pablo Marichal Catalán)

Como es usada primero, entonces, la palabra sinagoga distaba mucho de referirse a un edificio. Se refería, más bien, a la unión de todo el pueblo de Dios, a la «Asamblea de Israel» o «congregación». O, como hoy le llamamos, a toda la Iglesia. Pero, de manera similar a la palabra «Iglesia» que, en realidad, designa a todo el cuerpo de creyentes pero también ahora a un edificio (la gente, por el uso, dice «vamos a la iglesia», creyendo que la iglesia es un edificio); la palabra «sinagoga» se terminó refiriendo, también, al lugar donde el pueblo de Dios se reunía.

El élder Bruce R. McConkie comparó el término sinagoga con el término Sión, en el sentido en que ambos términos representan al conjunto de los integrantes del pueblo de Dios, pero también el lugar en que adoran. (McConkie)

Este uso múltiple de los términos no es en realidad tan malo, a menos que se termine por perder totalmente el significado original. El élder McConkie comenta sobre esto:

«Cuando el pueblo de Sión pierde la pureza en su corazón y cuando la congregación que es la verdadera sinagoga se aparta de la fe, todo lo que queda es la casa o lugar donde antes tuvieron comunión con su Hacedor. Puede ser que el Espíritu se haya perdido, pero el edificio permanece. Se le conoce como la sinagoga, y así lo consideran quienes lo ven. Tales eran las sinagogas a las que el Nuevo Testamento se refiere». (McConkie, pp. Traducción libre por Juan Pablo Marichal)

Qué tan antiguas son las sinagogas

En realidad, no sabemos qué tan antiguas eran las sinagogas, o qué variaciones hubo en la arquitectura de los centros de reuniones antiguos. Pero el pueblo de Dios siempre tuvo el mandamiento de congregarse o de reunirse, desde el tiempo de Adán hasta el presente. De este hecho se deriva que siempre existieron centros de reuniones de alguna naturaleza. Más o menos por el tiempo de la cautividad de Babilonia, incluso un poco antes, como hemos visto, el pueblo se reunía en las sinagogas, además de tener ceremonias en el templo.

Semejanzas entre el templo y la sinagoga

Las sinagogas tenían mucho en común con el templo en cuanto al formato de sus servicios de adoración. La entrada principal, por ejemplo, siempre apuntaba al oriente, como la del templo, mientras que la Torah y las escrituras se colocaban en la pared que miraba hacia Jerusalén y hacia el templo. La forma de sentarse, la función del vestíbulo, el horario de las reuniones, la forma de los cantos y otros aspectos semejantes, se realizaban en la sinagoga de una manera similar a como se hacía en el templo.

La sinagoga funcionaba, entonces, como un pequeño templo, pero sólo para algunos aspectos. Los judíos de todos modos tenían que ir al templo para la celebración de la Pascua o para el Día de la Expiación, para realizar las ordenanzas sagradas vinculadas a esos días especiales. El templo seguía siendo el lugar principal de adoración y el único en que podían realizarse las más especiales ordenanzas. Pero la adoración y aprendizaje regular de los judíos podía ser realizada en la sinagoga («I have a Question: Was John’s baptism a new ordinance or were the people already familiar with it?», Ensign, septiembre de 1974).

Sinagogas en el Libro de Mormón

Los habitantes de los pueblos del Libro de Mormón edificaron sinagogas. La declaración de Nefi en 2 Nefi 26:26 parece indicar que desde ese tiempo comenzaron a construirlas, y después hallamos a Alma y Amulek predicando a los nefitas en ellas.

Entre los lamanitas, quizás por influencia nefita, también se edificaron sinagogas. Tal vez los primeros en construirlas en territorio lamanita fueron los amalekitas, que eran disidentes nefitas. Como quiera que sea, cuando Ammón y sus hermanos predicaron con éxito al rey Lamoni, este hizo edificar sinagogas para la predicación de la palabra.

Los zoramitas también tenían sinagogas, en las que realizaban un culto apóstata y extraño y de las que expulsaron a la gente pobre. Alma les enseñó a quienes deseaban escucharlo el verdadero significado de la sinagoga, es decir, que la verdadera adoración a Dios no es el edificio. Jesús enseñaría algo similar en el Sermón del Monte y en otras ocasiones, como al mostrar a la samaritana que Dios debía ser adorado «en espíritu y en verdad».

En sus migraciones, los nefitas construían sinagogas en los lugares a los que llegaban. Esto mismo pasó con Hagot, cuando migraron al norte. Jesús repitió el Sermón del Monte en América (llamado «el Sermón del Templo») y en su predicación amonestó al pueblo contra la hipocresía en las sinagogas. Incluso habló acerca de ser considerado con quienes estaban pasando por la disciplina de la Iglesia, mandando que se siguiera velando por ellos y que no se les expulsara de las sinagogas.

Otros lugares sagrados.

En el libro de Alma (Alma 16:13) se habla de «santuarios», construidos, al igual que las sinagogas y los templos, siguiendo el modelo de los judíos.

En el Antiguo Testamento la palabra «santuario» se usa muchas veces para referirse al templo, como lugar sagrado. Pero también es usada siete veces en plural, de manera que puede referirse a otros edificios sagrados.

Hasta ahora te habrás imaginado ya las sinagogas como edificios con funciones similares a nuestras capillas. Pero Nefi, en 2 Nefi 26:26 no sólo habla de sinagogas, sino de otras «casas de adoración». De donde inferimos que había más tipos de edificios en donde la comunidad de creyentes se reunía regularmente. Hoy en día, mirándolo bien, también tenemos una variedad de edificios que han sido dedicados a Dios con fines de adoración, además de las capillas. Cada uno de estos edificios puede ser considerado también como un santuario.

Espero que hayas disfrutado de este biblicomentario y, como siempre, te invito a que dejes asentadas, aquí abajo, tus impresiones sobre el tema que hemos estado desarrollando.

Para saber más:

Forma T: Templos en el Libro de Mormón

Templos del Libro de Mormón
El pueblo de Nefi construyó un templo tras la separación con los lamanitas2 Nefi 5:16
Jacob impartió su enseñanza en el templo de la tierra de NefiJacob 1:17;Jacob 2:2;Jacob 2:11
El rey Benjamín enseñó desde el templo de ZarahemlaMosíah 1:18;Mosíah 2:1-7
El rey Limhi pidió al pueblo que se congregase en el temploMosíah 7:17
El rey Noé realizó mejoras de obras finas dentro del templo en Lehi-NefiMosíah 11:10
Había una torre cerca del templo de la tierra de Lehi-NefiMosíah 11:12;Mosíah 19:5
Amulek hizo referencia al muro del templo (de Zarahemla?)Alma 9:1-2
El rey de los lamanitas prohibió echar a los misioneros de los templosAlma 23:2
El poder sellador dado a Nefi incluía poder sobre el temploHelamán 10:8
Jesús apareció a los nefitas en el templo de Abundancia3 Nefi 11:1

Forma T: Las sinagogas en el Libro de Mormón

Sinagogas en el Antiguo Testamento
Tus enemigos han rugido en medio de tus sinagogasSalmos 74:4
Han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierraSalmos 74:8
El uso de sinagogas en el Libro de Mormón
Dios no ha mandado a nadie que salga de las sinagogas o casas de adoración2 Nefi 26:26
Alma y Amulek predicaron en templos, santuarios y sinagogasAlma 16:13
Los amalekitas habían edificado sinagogasAlma 21:4-5
El rey Lamoni hizo edificar sinagogas para que se predicara la palabraAlma 21:19-20
El rey de los lamanitas prohibió echar a los misioneros de las sinagogasAlma 23:2
Ammón y sus hermanos enseñaron en los templos y sinagogas de los lamanitasAlma 26:29
Los zoramitas habían edificado sinagogasAlma 31:12
Los pobres fueron expulsados de las sinagogas de los zoramitasAlma 32:1-5
Alma enseñó que la verdadera adoración no se da sólo en el edificioAlma 32:9-12
Alma reiteró que la verdadera adoración es independiente del edificioAlma 33:2-3
Los que migraron al norte construyeron templos, sinagogas y santuariosHelamán 3:9, 14
Jesús enseñó contra la hipocresía en las sinagogas3 Nefi 13:1-5
No lo echaréis de vuestras sinagogas3 Nefi 18:32

Bibliografía

Las siguientes referencias me fueron sumamente útiles en la elaboración de este biblicomentario:

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