Jeroboam I

Conoce acerca de la vida de Jeroboam I, el primerrey del reino del norte y el introductor de la práctica de la idolatría en el reino de Israel.

Jeroboam I fue el primer rey del reino del norte tras la separación de Israel en dos reinos. Llevado por motivos políticos, introdujo una forma de idolatría local en el reino de Israel. En este artículo se revisará la biografía general de Jeroboam I, rey de Israel.

El origen de Jeroboam I

Jeroboam era hijo de Natán el efrainita y de Sarúa. Cuando era joven, fue colocado por Salomón a cargo de los tributos que correspondían a las tribus de Efraín y Manasés (1 Reyes 11:28), posición desde la que supervisó la construcción de varias obras públicas, entre ellas de la fortaleza Mello en Jerusalén.

Jeroboam pronto se familiarizó con el descontento que provocaban las extravagancias del rey Salomón en el declive de su reinado. El profeta Ahías se puso en contacto con Jeroboam para informarle que Dios había juzgado a Salomón por su idolatría y que, de acuerdo con el designio divino, él sería rey sobre diez de las tribus de Israel, las cuales se segregarían en un reino aparte. Se prometió a Jeroboam que, si andaba en los mandamientos de Dios, su reino sería confirmado tal como el de David (1 Reyes 11:29-39).

Jeroboam I es hecho rey del reino del norte

Jeroboam organizó entonces una revuelta que fracasó, viéndose obligado a huir a Egipto, bajo la protección del rey Sesac, donde tuvo que refugiarse para esperar la muerte de Salomón, la cual sucedió en 975 a.C. (938 a.C., de acuerdo con la cronología asiria). Entonces regresó a Palestina, donde lideró la delegación enviada por el pueblo para protestar ante el nuevo rey, Roboam, por la pesadez de los impuestos. Roboam, lejos de escuchar el consejo de los ancianos del pueblo, escuchó el de sus amigos y agravó la carga de los impuestos sobre el pueblo, lo que originó el descontento de las diez tribus del norte, que se separaron para conformar su propio reino. Sólo las tribus de Judá y Benjamín permanecieron fieles a Roboam, constituyendo lo que llegaría a ser llamado el reino de Judá o reino del sur, mientras que el resto de las tribus eligieron a Jeroboam I como su rey y se llamarían el reino de Efraín, reino de Israel o reino del norte. La capital de este reino quedaría primeramente establecida en Siquem.

Jeroboam hace caer al pueblo en idolatría

Desgraciadamente, Jeroboam cedería a la tentación del poder. Viendo que el pueblo, de cualquier manera, tendría que viajar a Jerusalen, la capital del reino de Judá, para adorar en el templo, temió que esto hiciera tambalear la fidelidad del pueblo. De modo que, en oposición a los mandamientos, estableció centros locales de adoración en Betel y en Dan, con sus propios dioses, en forma de becerros de oro, y un sistema de adoración que imitaba la adoración de Jehová. De esta manera, engañó al pueblo, haciéndolo pecar y alejándolo del Dios verdadero, e introdujo una nueva forma de idolatría en Israel. Asímismo, construyó lugares de adoración a los ídolos en los lugares altos y organizó su propio sacerdocio, escogido de entre (1 Reyes 12).

Conclusión

El profeta Ahías, que antes había anunciado la bendición de Dios sobre Jeroboam, fue enviado nuevamente para anunciar el castigo de Dios por el grave pecado que Jeroboam había cometido (1 Reyes 14). De hecho, la idolatría y soberbia de Jeroboam fueron tan graves que, en adelante, las escrituras se refieren a él como ejemplo de maldad y alejamiento de Dios al evaluar a los siguientes reyes del reino de Israel. Jeroboam I murió en 954 a.C. (917 según la cronología asiria), después de reinar en Israel por 22 años.

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